La Alianza del Norte, que controla gran parte del territorio afgano, incluso la capital, accedió formalmente ayer a asistir a una serie de conversaciones en Alemania en los próximos días, a fin de delinear el futuro gobierno.
Entretanto, en el frente de batalla en el norte de Afganistán, el invierno comenzaba a tener efectos en la guerra. Afuera de la sitiada ciudad de Kunduz, en poder Talibán, los soldados abandonaban sus posiciones para guarecerse y encender fogatas.
La Alianza enviaría una delegación para que participe en las conversaciones que buscan allanar el camino para que un gobierno de coalición reemplace al Talibán, cuyo dominio en Afganistán terminó por los incesantes bombardeos estadounidenses y por los ataques de las fuerzas opositoras.
Los diplomáticos habían confiado antes en que el encuentro se llevara a cabo el sábado, probablemente en Berlín, pero Abdulá indicó que la reunión no será posible tan pronto.
La fecha de clausura de la conferencia está abierta, pero Vendrell confió en que esta ronda de conversaciones sea completada el 7 de diciembre. La conferencia en Berlín no conformaría un nuevo gobierno, pero facilitaría la formación de un gran consejo de grupos afganos, que establecería después una autoridad formal.
"Ahora pensamos que la fecha será el lunes", dijo. "Estamos preparando el envío de nuestras delegaciones hacia Alemania", añadió.
Los oficiales de la Alianza manifestaron en los últimos días que estaban dispuestos a asistir, pero no habían aceptado formalmente la invitación. El ex presidente afgano, Burhanuddin Rabbani, quien dirige la alianza, exigió que la conferencia tuviera lugar en Kabul, mientras que la ONU prefería una sede neutral.