MUCHAS de las estudiantes que asisten embarazadas a las escuelas, posteriormente una vez que tienen a sus bebés, generalmente no permanecen en el sistema educativo.
Así lo denunció Rosa Fernández, coordinadora del Magisterio Panameño Unido, quien advirtió que este es uno de los problemas que confrontan las estudiantes en su rendimiento académico, y que más adelante suscita la deserción escolar.
Lo que sucede, según Fernández, es que una vez que estas jóvenes tienen a sus hijos, se les dificulta dedicarse al estudio, porque tienen que atender a sus niños. Eso sin contar con las que deben abandonar la escuela para buscar el sustento de sus criaturas.
En un futuro, "Joana" podría ser un ejemplo vivo de esta situación. Actualmente, a sus 16 años, tiene cinco meses de embarazo, fruto de una relación con un compañero de colegio.
Se supone que el próximo año recibirá su título de Contabilidad en la Escuela Profesional Isabel Herrera Obaldía.
Sin embargo, ella está consciente de que ese plan sólo se cumplirá si en realidad recibe la ayuda prometida por el padre de su hijo, de su madre y su hermana menor.
"Sé de varias muchachas que estaban embarazadas el año pasado y no regresaron", dijo, asegurando que ella sería feliz si se graduara, pero eso dependerá de cómo esté su situación.
Para Mercedes Eleta de Brenes, presidenta de Fundamujer, si esto realmente está sucediendo, sería una situación lamentable porque estas jóvenes siempre deberían poder terminar su educación.
"El derecho a la educación no se pierde por tener un embarazo, eso no es un pecado, y hay que tener en cuenta que ellas no son las únicas responsables.. Esto no debe ser impedimento para que terminen su educación, por lo que el Estado debe buscar los mecanismos que garanticen un futuro a esa joven y a su bebé", comentó.
En la actualidad, el señalamiento de Fernández es difícil de comprobar, porque hasta la fecha no existe un estudio de seguimiento al respecto.
Jackeline Candanedo, directora de Asuntos de la Mujer del Ministerio de Educación (MEDUCA), así lo reveló, advirtiendo que es difícil obtener esa información.
"El año pasado se aplicó una encuesta a una muestra de estudiantes embarazadas.. La última pregunta de la encuesta, dirigida a los directores de escuela, fue qué había pasado con esas niñas del año anterior".
Según Candanedo, resultó que muchos de ellos no llevan la estadística real de las embarazadas, aún cuando pueden saber cuántas regresaron y cuántas sacaron sus papeles para irse a otra escuela.
"Pareciera que hay un desinterés de brindarles apoyo, o que el saber que se va del centro educativo es como ahorrarse un dolor de cabeza", sugirió.
Ante ésto advirtió que para darle un seguimiento real, necesitan más apoyo de las escuelas.
"¿Quién se entera directamente que esa chica no va a regresar? Es el docente, que si nota que no asiste, debe investigar qué es lo que le pasa.
Candanedo destacó que en la ley se establecen mecanismos para darle seguimiento, y uno de ellos es la creación de la comisión de la menor embarazada, que debe crear el centro educativo.
Resaltó además que el objetivo de la ley no es sólo apoyarla durante el embarazo, sino también en su maternidad para que pueda culminar sus estudios.
Estudios realizados por la escuela de Psicología de la Universidad de Panamá, señalan que las alumnas embarazadas no son buena influencia para sus compañeras, ya que a estas les intriga la vida sexual de la futura madre. Por otro lado, Mirna de Crespo, directora nacional del Educación, dijo que hay casos de estudiantes que salen embarazadas varias veces.
Alumnas embarazadas dejan sus estudios al ser madres
La denuncia es difícil de comprobar porque no hay un seguimiento al respecto, pese a que la ley lo estipula.