El abogado derechista Alvaro Uribe, presidente electo de Colombia, es un hombre marcado por la muerte violenta de su padre en 1983 a manos de la guerrilla de las FARC, a la que ha prometido combatir con mano dura, al igual que a otros grupos armados ilegales.
Uribe se convirtió en el nuevo presidente de Colombia, según la Registraduría Nacional -organismo electoral-, al obtener un 52,91% de los votos con 97,3% de las mesas escrutadas.
Uribe, al conocer los resultados, planteó anoche una mediación internacional para dialogar por la paz con los grupos armados de su país, a los que les pidió enviar una "señal clara" de que quieren cesar la violencia y respetar a los civiles
"Mañana (lunes) a primera hora empezaremos a trabajar para apelar a una mediación internacional, con objetivo preciso, con mandato determinado, para buscar el diálogo con los grupos armados al margen de la ley, sobre la base de que se abandone el terrorismo y se facilite un cese de hostilidades", dijo.
Añadió que "los grupos violentos, todos, estamos hechos de esta carne y de estos huesos del alma colombiana. Han derrochado, han perdido muchas oportunidades para la paz. Siempre las tendrán ".
"Los grupos violentos deben saber que estamos como demócratas ratificando una oferta: construyamos seguridad democrática para que ellos puedan acariciar la idea de abandonar los fusiles, de hacer política sin armas y sin que los maten. Trabajemos ese sueño, pero, por favor, hay que dar una señal inequívoca de respeto, de afecto y de alivio al pueblo colombiano", dijo Uribe.
El mandatario electo enfatizó que ofrece dialogar por la paz con los grupos armados ilegales "no por capricho de quien hoy ha recibido el comprometedor y honroso mandato de la mayoría de los colombianos, sino por imperiosa necesidad de un pueblo que anhela tranquilidad, que reclama reposo".
Uribe, abogado de 49 años, manejó durante la campaña proselitista un discurso de mano dura para someter a los rebeldes de las FARC y el ELN, así como a los paramilitares de ultraderecha, enemigos acérrimos de la insurgencia.
También se destacó como un férreo crítico del frustrado proceso de paz que el gobierno del conservador Andrés Pastrana llevó a cabo con las FARC, entre enero de 1999 y el 20 de febrero último, en especial del manejo que los rebeldes dieron a una zona despejada de 42.000 km2 del sur del país, donde se celebraron las conversaciones.
Tío Jaime terminó corriendo en zigzag y rendido en el cuarto, mientras que Don Moshe debió conformarse con la quinta posición. Más atrás llegaron Dr. West, Okinori, Cortisol, El Virus, Yakuno, Last Lover, El Estelar y Super Cogñac.
Una vez se encendió el emblema verde de oficial, se procedió a la ceremonia de protocolar en la que correspondió a S.E. Arturo Vallarino, 1er. Vicepresidente de la República entregar el trofeo del triunfo al arquitecto Germán Ruiz; S.E. José Miguel Alemán, Ministro de Relaciones Exteriores, premió al preparador José Bartolí; S.E. Rosabel Vergara, Viceministra de la Juventud, Mujer, Niñez y la Familia, distinguió al jinete Abdiel Jaén y S.E. Harmodio Arias, Viceministro de Relaciones Exteriores al empleado de establo.
Además estuvieron presentes en el recinto de ganadores Raúl Delvalle, Gerente General del Hipódromo Presidente Remón; Boris Oduber, Francisco Sánchez e invitados especiales.