La molestia y el desconcierto predominaron ayer, en la reconstrucción del accidente entre dos "diablos rojos", a la altura de la Estrella Azul, en Transístmica.
Las víctimas del accidente que dejó dos muertos y varios heridos se enfurecieron cuando se enteraron de que los presuntos responsables, los conductores Ronald Arias y Rubén Darío Robert, están libres.
Los sobrevivientes del accidente del bus 8B-343, suscitado la madrugada del pasado 15 de marzo, hicieron a un lado el dolor físico y emocional provocados por lo que calificaron como la irresponsabilidad de los conductores.
En la vía Transístmica a las 10:30 a.m. se encontraba Secundina Gálvez, quien perdió a su esposo, José Galvéz, en la tragedia. No podía creer que los culpables gozaran de libertad.
El sudor corría por su rostro mientras gritaba su disconformidad, hasta la respiración se le cortaba.
Mientras tanto, en el mismo lugar, estaba Yariel Sánchez, compartiendo el dolor de Gálvez, pero con un semblante distinto. Sus ojos no reflejaban rabia, sino una profunda pena.
Sánchez perdió su mano derecha en el accidente. Él se miraba desilusionado su extremidad, la que tapaba con un paño celeste.
Junto a él se encontraba otra víctima, Elizabeth Arcia, quien a simple vista aparenta estar bien, pero al abordarla es notable la imposibilidad que tiene para mover su hombro y brazo derechos.
Ella tiene la clavícula fracturada, por lo que hace tres meses no tiene empleo, ya que su condición de salud se lo dificulta.
Protestó porque nadie se ha hecho responsable de lo ocurrido, mientras tiene que vivir de la ayuda de sus hermanas, para mantener a su hija menor de edad.
Con la nueva Ley penal, las detenciones preventivas no se aplican a los responsables de delitos cuya pena mínima sea menor de cuatro años, afirmó inconforme el abogado de Gálvez, Carlos Gavilanes.