En la residencia del exdirector del Instituto Nacional de Cultura (INAC), José Franco, se redobló ayer la seguridad poco después de la ola de amenazas telefónicas en contra de la vida del también poeta político del Partido Revolucionario Democrático.
Franco, quien ha mantenido reserva en torno a las causas de su renuncia, confirmó, sin embargo, la ofensiva de "terrorismo telefónico" en contra de su persona y su familia.
Sostuvo, no obstante, que no se dejará intimidar y que volverá a caminar por las calles, disertando y escribiendo, tal como lo hacia antes de ser ratificado por la Asamblea Legislativa como director del INAC.
Las acciones se producen en la víspera de una controversial situación causada al socaire de la designación del nuevo director de esa entidad, Jorge Delgado Castellano, esposo de la secretaria del ministro de Educación, Pablo Thalassinos.
El propio Franco confirmó informes según los cuales había optado por dirigirse al interior del país para unas vacaciones, pero que las suspendió no sólo por su seguridad personal, sino por la de su familia.