Nación

AMOACSS impugnará elección de Pérez Silva


Miembros de la Nómina Rescate Gremial que aspiraban a ocupar la secretaría general de la Asociación de Médicos, Odontólogos y Afines de la Caja de Seguro Social (AMOACSS), impugnarán la elección en la que resultó vencedor el actual secretario general Guillermo Pérez Silva, por la supuesta comisión de algunas irregularidades.
En tanto que el ex secretario general de la organización Keith Holder, aseguró que la AMOACSS está a un paso de dejar de existir legalmente, luego de la elección realizada esta semana.
Holder explicó que actualmente la AMOACSS tiene una marginal de advertencia en el Registro Público, debido a que hace dos años cuando Pérez Silva fue a registrar su directiva, no presentó un documento vital para el registro y aun así fue aceptado por el Registro Público.
Sin embargo, aseguró que el Registro Público al darse cuenta que hubo defectos en la inscripción y al no poder corregir este error, se basó en una norma del Código Civil aplicándole una restricción a la AMOACSS.
Manifestó que al estar defectuosa la inscripción, el Registro Público está a la espera de una orden judicial, para que se corrija.
Aseguró que al existir esa marginal de advertencia, cualquiera que hubiera sido el resultado de la elección de esta semana, no habría podido ser inscrita oficialmente en el Registro Público.
"Con esta marginal de advertencia, el Registro Público le estaba diciendo a la actual directiva, que no hicieran una elección porque no le podían inscribir el resultado de una nueva elección por existir esta marginal", destacó.
Es decir, señaló Holder, la AMOACSS no debió convocar a elecciones, porque al final e independientemente de los resultados, Guillermo Pérez Silva seguirá siendo el secretario general de la organización.
Sin embargo, sí ha sido capaz de motivar y movilizar a unos pocos inversores del sector inmobiliario para que intervengan -de forma aleatoria- con proyectos de escaso interés y de poco beneficio social en el Casco Viejo.
Esta forma de proceder de la Administración, denota su incapacidad de prever los efectos que esta falta de planificación tendrá sobre aquellos sectores con alto contenido de elementos arquitectónicos de interés histórico y patrimonial. Ya existen flagrantes precedentes que ejemplarizan esta matización.
Por poner un ejemplo, hace unos años atrás se produjo un hecho similar en Panamá Viejo. Se desplomó parte del muro del convento de San José.
En esa ocasión, se determinó que la causa aparente del derrumbamiento, fuesen las constantes y reiteradas vibraciones producidas por el tránsito rodado que recorre la Vía Cincuentenario.
No es mi intención rebatir ese argumento, que considero válido. Pero estoy convencido de que si la implantación del Corredor Sur -en las proximidades del Conjunto Monumental- se hubiera hecho sobre la base de una correcta planificación urbanística, se hubiera abierto la posibilidad de reorganizar -entre otras cosas- el trazado vial del sector; eliminando esta arteria vehicular que afecta gravemente a muchas estructuras del Conjunto.
Pero, aún se continúa utilizando la Vía Cincuentenario y las autoridades edilicias parecen no sentirse aludidas por las nefastas consecuencias que este factor puede tener sobre el Patrimonio Histórico de Panamá Viejo.
El desplome del muro del convento de San José en enero de 2001 y el desplome del Arco Chato -hace apenas unas semanas- guardan una estrecha relación; debido a las causas aparentes que lo han provocado. Además, estos hechos certifican la carencia que tiene la ciudad de Panamá, en materia de planificación urbanística y de protección del patrimonio arquitectónico construido.
Espero que estas y otras muchas inquietudes que vayan surgiendo -a propósito- nos hagan reflexionar sobre la suerte que corren los restos arquitectónicos que aún no se han destruido.
La primera acción a tomar para corregir estos errores, es la de exigir a la Administración que inicie las gestiones pertinentes para atenuar el caos urbanístico que impera en la ciudad, y legislar objetivamente, en materia de conservación y protección de nuestro patrimonio arquitectónico.
Desde mi punto de vista, no es el momento de cargar las tintas contra nadie, ni de culparnos por lo ocurrido. Todos juntos, debemos sumar y no restar en el intento de recuperar uno de los símbolos más representativos de nuestro pasado colonial.
Juntos, tendremos que aportar nuestro grano de arena y trabajar en la búsqueda de fórmulas más idóneas y factibles para reconstruir el "Arco Chato" y reparar así la grave impronta que ese hecho ha causado a nuestra identidad.
*El autor es arquitecto panameño. Trabaja en la restauración, conservación y protección de edificios y monumentos históricos en Barcelona - España.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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