El Grupo F. Internacional fue notificado de la acción ayer por el subdirector de Asesoría Legal de la AMP, Gabriel Rodríguez y tendrá cinco días para presentar los descargos que considere oportunos.
Por lo apartada de las regiones, los docentes viven en chozas o ranchos, donde se utilizan letrinas y el agua que se consume es de pozo y no hay energía eléctrica.
"Son frecuentes las picadas de gusanos y los problemas estomacales debido a que no hay agua potable", señaló.
Otro docente, Pedro Franco, laboró en el área de Kusapín, en el área comarcal de Bocas del Toro y Veraguas, donde esta semana falleció una docente y se encuentra desaparecida otra y su hijo, al ser sorprendidos por una cabeza de agua al cruzar el río.
Según Franco, en Kusapín, los educadores tienen que comer lo mismo que los pobladores, "guineo, plátano y pescado con coco".
"Muchos se arriesgan en estos lugares por buscar una permanencia", acotó Franco.
Hasta ahora no se ha logrado demostrar que la WiFi sea perjudicial. Según el profesor Henry Lai, de la Universidad Estatal de Washington, quien ha estudiado los posibles efectos a la salud de las redes WiFi, afirma que las investigaciones hasta ahora no han sido concluyentes. "Debe haber por lo menos unos tres mil estudios llevados a cabo durante los pasados 20 años sobre estos efectos", afirma el experto.
Y hasta ahora, el 50% de estos encontró algún efecto perjudicial, y el 50% no encontró ningún efecto en absoluto", agregó.
El gobierno británico afirma que mientras las emisiones de radiación estén por debajo de los límites que se consideran seguros, no existen riesgos a la salud.
Pero, tal como preguntamos al profesor Lai, ¿permitirá que sus hijos se sienten frente a una computadora inalámbrica durante todos sus años escolares?
"No lo creo -afirma- yo limitaría su exposición a este tipo de radiación, porque más vale ser precavidos".