Las formas aplicadas por el crimen organizado para el trasiego de droga no solo comenzó a complicar su localización, sino su destrucción.
Esto ha motivado que la Fiscalía Primera de Drogas pidiera asesoría a los químicos del laboratorio de sustancias controladas del Instituto de Medicina Legal para elegir un mecanismo amigable con el ambiente para destruir el polvo blanco en forma líquida.
El fiscal Javier Caraballo manifestó que la opción más viable sería quemarla, pero el hecho de vertir esta sustancia en la tierra podría ocasionar su contaminación.
“Estamos evaluando con los especialistas las opciones que tenemos para destruir la cocaína líquida; esto es algo nuevo para Panamá, pues no es tan común decomisar esta droga en ese estado”, aseguró.
Expertos en la materia indicaron que en otros países se usan diversas formas, entre ellas, la quema de la sustancia dentro de un incinerador especial para la destrucción de este tipo de sustancias ilícitas.
Otra es revertir el proceso de transmutación de la droga líquida a la droga en polvo para luego proceder a su quema; sin embargo, este es un mecanismo muy costoso.
A juicio de Caraballo, este proceso está descartado por el costo que puede representar la conversión de su estado líquido a un polvo blanco, pues se utilizan químicos específicos muy costosos.
Presentaciones.
Los especialistas afirman que este nuevo “modus operandi” ha sido detectado en forma de gel, diluida en combustibles, solventes, vinos, ron, “shampoos” y hasta en jugos de frutas.
Muestra de esto es que a finales del pasado mes de mayo las autoridades desmantelaron una red que enviaba cocaína líquida diluida en aceites hidráulicos.
Esta droga tenía como destino Australia y sus miembros utilizaban una empresa de venta de lubricantes como fachada, en donde envasaban la droga y luego la enviaban.
La sustancia es transmutada en países centroamericanos como Panamá, para luego ser llevada a Estados Unidos y Europa.