El presidente del Senado, Luis González Macchi, asumió ayer como nuevo presidente de Paraguay, dos horas después de que Raúl Cubas presentó su renuncia en un acto difundido por la televisión nacional.
"El pueblo paraguayo ha triunfado. Creo que nuestra lucha no ha sido en vano", dijo González, un abogado de 53 años.
"¡Argaña vive! ¡Argaña vive!" comenzaron a gritar los senadores y diputados presentes en la ceremonia, recordando al vicepresidente Luis Argaña, adversario político de Cubas y quien fue asesinado el martes pasado. El asesinato precipitó el desenlace a la crisis generada cuando Cubas entró en conflicto con el poder judicial.
"Por la memoria de Argaña comprometo que en Paraguay ha terminado la violencia, el terror y la persecución", afirmó González.
"Que quede claro que también ha terminado la impunidad. Venganza, no; justicia, sí", agregó el nuevo mandatario.
En tanto, Lino Oviedo salió de Asunción en una avioneta alrededor de las 18.00 horas locales (22.00 GMT) sin que se conozca su paradero, informaron portavoces del aeropuerto de la capital paraguaya.
El ex general estaba recluido desde el miércoles pasado en el Regimiento Guardia Presidencial, de Asunción, adonde había sido remitido por Cubas ante las sospechas de su participación en el atentado que costó la vida al vicepresidente Argaña.
En un acto difundido por la televisión, Cubas afirmó, "Acabo de firmar mi carta de renuncia... No voy a ser responsable por más derramamiento de sangre inocente por cuestiones políticas".
Cubas presentó su renuncia una hora y media después de que las radioemisoras y televisoras locales comenzaron a difundir versiones sobre su dimisión. Pese a la falta de una inmediata confirmación oficial, millares de paraguayos salieron a las calles a festejar tocando las bocinas de sus carros, estallando petardos y ondeando la bandera tricolor del Paraguay.
"No hay nada que celebrar o vengar. Nuestra patria requiere una responsable renuncia a cualquier forma de violencia o intolerancia", dijo Cubas.
"No me voy por corrupto o por ladrón. Me voy porque si eso sirve para la pacificación nacional, pues que este sea mi aporte a este momento delicado", agregó.
Cubas pidió disculpas a los paraguayos que lo eligieron en agosto y afirmó que asume "la cuota que la historia me quiera adjudicar".
La carta de renuncia, que fue leída por el presidente del Congreso, constaba de una sola línea: "Renuncio como presidente de la república. Raúl Cubas Grau".
Según la Constitución, el presidente del Senado debía asumir la presidencia y convocar a elecciones en 180 días.
"Mi primer decreto será ordenar la vuelta a prisión de Lino Oviedo. Voy a trabajar por recuperar la credibilidad del gobierno frente al pueblo", dijo González al llegar al edificio del Congreso para ser juramentado como presidente.
Informes periodísticos locales indicaban que Oviedo salió del país. La crisis entre Cubas y el congreso comenzó cuando el presidente, poco después de asumir el poder, excarceló a su amigo y coreligionario político Oviedo, quien había sido condenado a prisión por un conato de golpe de estado en 1996.
La dimisión de Cubas y la aparente huida de Oviedo tuvieron un eco especial entre los manifestantes de "Jóvenes por la Democracia", que desde hacía cinco días montaban "vigilia" en las cercanías del Parlamento para exigir la destitución del presidente.
Los "Jóvenes por la Democracia" hicieron estallar petardos y fuegos de artificio, a pesar de que sus líderes y la Iglesia les habían momentos antes que desalojaran la zona.
El senador Francisco José Francisco Appleyard, uno de los principales asesores de Oviedo, hizo un llamamiento a la calma a afiliados y simpatizantes de la Unión Nacional de Colorados Eticos (UNACE), movimiento político fundado por el ex general en el seno del Partido Colorado.
En este sentido, pidió por emisoras de radio "a los que me están escuchando, por favor, no salgan a las calles".