Los cuatro asesinatos registrados en las últimas 24 horas en la ciudad capital y sus alrededores, podrían no solo ser ajustes de cuentas, sino síntomas de una agravada situación de criminalidad.
Así lo afirmó el criminólogo Octavio Calderón, quien mira con preocupación estos acontecimientos que para él no ocurren ni en las ciudades más pobladas y con mayores índices de delincuencia.
Según Calderón, a las personas en este país ya no les importa asesinar, pues creen que sus actos no tendrán consecuencias, debido a que estamos frente a una justicia debilitada y a la desobediencia de la ley.
La situación actual es tan delicada que los delincuentes criollos han empezado a copiar las modalidades del crimen organizado que opera en Panamá, como los frecuentes ajusticiamientos, sostuvo el experto.
El especialista en Medicina Legal, Humberto Mas apoyó la opinión de Calderón, tras afirmar que la inseguridad en el país es tal que nos estamos acercando al límite de que la ciudadanía se tome la justicia en sus manos.
Confesó que en su trayectoria jamás fue testigo de tantos crímenes en pocas horas y que esta realidad le inquieta.
Reconoció la influencia del narcotráfico en el aumento de ajusticiamientos, pero admitió que los pandilleros comunes están imitando las modalidades de los narcotraficantes.
El ministro de Gobierno y Justicia, Daniel Delgado Diamante, fue determinante al vincular los últimos crímenes con el narcotráfico.
Ayer declaró que "después de cada cautelación de droga importante en el país, al par de días, cada una de esas veces, ha habido ejecuciones".