Aún continúan apareciendo más víctimas por el consumo de los medicamentos envenenados de la Caja de Seguro Social.
La señora Evoli Baúles es una de ellas. Después de 17 días de haber tomado expectorante sin azúcar, en septiembre del año 2006, su salud se afectó de tal forma que nunca más pudo caminar.
En la cama donde ahora pasa la mayor parte de su tiempo, esta chiricana que antes se dedicaba a la alta costura en Loma Colorada donde reside con su familia, llora por la situación que le ha cambiado la vida.
Dentro de su enfermedad, lo peor ha sido que las autoridades médicas no han aceptado que fue afectada por el veneno que contenían los medicamentos, además de que su esposo que trabaja en el Ministerio de Salud ha tenido problemas laborales por atenderla.
"Me han hecho todos los estudios y todo sale bien, entonces no se explican qué es lo que tengo, porque podía ser la columna pero también sale que no es eso. Sólo espero que con la ayuda de Dios pueda caminar", mencionó la señora afectada.
Baules de 37 años, que antes de su enfermedad atendía a su esposo y dos hijas, comentó que cuando se va a atender a los distintos centros de salud la tratan mal.
"Me dicen que quiero hacer ver que estoy afectada por el Síndrome de Insuficiencia Renal Agudo (SIRA) y que lo que tengo no tiene nada que ver con eso", dijo.
"Se enojan y yo no entiendo por qué y hasta dicen que nosotros estamos en esto por dinero y eso no es así, porque nadie quiere estar enfermo así en esta situación" dijo la señora, Evoli con lágrimas en el rostro.
Dificultades.
Arcadio Arosemena, últimamente está teniendo problemas en el Departamento de Control de Vectores del MINSA, porque tiene que ausentarse de forma repentina en algunas ocasiones para atender a su esposa Evoli.
Señaló que la atención de su esposa es algo que sale de repente y que no puede evadir porque quiere estar con ella, además de que hay que ayudar a cargarla, su traslado y sostenerle las piernas cuando se le ponen rígidas.
"Casualmente el día que le fueron a hacer la resonancia magnética a ella, yo le comuniqué a mi jefe y me dijo que me fuera, pero en la tarde cuando fui me dijo que me había hecho acreedor a un memorando" explicó.
Manifestó que a pesar de contar con una nota de recursos humanos de Panamá donde le dan permiso para movilizarse en el momento que su esposa necesita de su atención, su jefe en Chiriquí le pone las cosas difíciles.
Autoridades.
Aunque Baúles asegura que es una de las afectadas con los medicamentos envenenados, las autoridades de Salud niegan que sea cierto.
Tampoco quieren hacerle los exámenes que despejen la duda.