Para Javier González, su vocación de servicio a la comunidad y su compromiso como educador han sido rectores de su vida y obra creativa: libros y juegos didáticos.
Uno de ellos, el abcdespañol, le ha valido premios mundiales.
En 1997 fue declarado "Miembro Vitalicio de Ashoka", ONG que apoya a Emprendedores Sociales y la Fundación Schwab, de Ginebra, lo eligió como uno de los 40 Emprendedores Sociales Excepcionales del 2001.
González plantea que un niño que aprende a escribir y leer bien, a dominar el lenguaje, seguirá leyendo, sintetizando, analizando y le tomará amor al mundo cognitivo.
Pensar matemáticamente es útil en la vida práctica, los niños cuyo desarrollo de fracciones, su simbolización no es firme, cuando llegan a otros aprendizajes empiezan a cojear, se desaniman pues no entienden y son candidatos a la deserción.
Además, el juego Abcdespañol desarrolla en el niño valores, le enseña a vivir en comunidad, abona en su comportamiento como parte de una sociedad a la cual se debe.
El mejoramiento de la justicia necesita una reforma estructural, pero la generación de cambios por medio de leyes solo puede avanzar hasta cierto punto, pues pronto choca con el obstáculo insuperable de normas constitucionales. A pesar de que la ley puede reformar ciertos aspectos, no es posible darle una solución integral a la justicia dentro del actual esquema constitucional. La reforma estructural de la justicia es necesaria para operar un cambio positivo en la cultura judicial, pues las enfermedades actuales son, en buena parte, el resultado de un engranaje aquejado de vicios de larga data. El cliché está allí para que lo usemos una vez más: el actual modelo de justicia está agotado.