La propuesta que está pendiente de la sanción de la presidenta de la República, Mireya Moscoso, para convertirse en ley, establece en su último artículo que entrará a regir en doce meses después de su promulgación en la Gaceta Oficial.
Por medio de este proyecto ley se crea en el Código Penal un nuevo Título denominado "Delitos contra el Ambiente", el cual se adjunta al Título II de esta norma.
Se estipulan penas hasta de dos años y medio para quienes atenten contra el medio ambiente.
Por medio del proyecto, que se discutió ayer en tercer debate, se dispone que quien destruya, inutilice, extraiga, contamine o degrade el ambiente o los recursos naturales y cause impactos ambientales negativos, directos o indirectos sin autorización de la autoridad competente, será sancionado con prisión de seis a treinta meses.
Se establece también que cuando se destruyan total o parcialmente ecosistemas costeros marinos o humedales, cuando el daño sea directo a las cuencas hidrográficas, áreas de valor biológico, histórico, arqueológico o científico.
Para George la única forma de que los esfuerzos rindan fruto es ser movido por una razón poderosa. Para ella, su estado de salud era el principal motivo para no seguir postergando su adelgazamiento.
"Mis dietas consistían en mayor cantidad de vegetales, pescado al vapor, arroz blanco y ensaladas. Dejé de comer carnes y pollos por dos meses".
No obstante, aquello había nacido de su creatividad. Era consciente de que requería asesoría y la buscó.
En ese momento había rebajado ya 50 libras. Se adiestró sobre pérdida de peso y programa de ejercicios. Fue entonces cuando se certificó como entrenadora personal y diseñó su propio plan de actividades. Actualmente su peso es 127 libras.
Aunque en su familia no hay tendencia a la obesidad, existe el peligro de los ataques cardíacos y derrames por los que han muerto varios de sus familiares. Ella prefería prevenir porque su presión ya la había advertido.
Su clínica atiende hoy a más de 500 pacientes de todas las edades y cuando su peso disminuye, "aumenta su autoestima y lo estético viene por añadidura". El especialista Adriano Delgado, encargado de la Clínica de la Obesidad del Hospital Santo Tomás, opina que el error que se comete "es comer con hambre".
A su juicio, conviene comer hasta seis veces al día, que es lo que él recomienda, pero como se debe. "Hay que desayunar, comer luego una merienda, almorzar en las debidas proporciones, alguna fruta intermedia, la cena y una última fruta o yogurt".
La obesidad, según Delgado, dejó de estar ligada exclusivamente a lo cosmético y la mera vanidad de la mujer. Esa concepción cambió desde que se conoce que la obesidad es un factor de riesgo para las principales causas de muerte.
Y es que contribuye a la aparición de la diabetes, la hipertensión arterial, cáncer y muertes por infarto o derrame.
La clínica se inauguró en agosto del 2002. El propósito es que cada paciente en particular preste especial énfasis a esta enfermedad crónica y sus implicaciones.
La aceptación ha sido muy buena, mencionó Delgado. Se ofrecen 10 cupos los viernes y en este momento ya no hay espacio hasta después de agosto.
El procedimiento consiste en efectuar primeramente una evaluación de la persona para determinar los riesgos que tiene de desarrollar enfermedades: ácido úrico alto, resistencia a la insulina, diabetes, elevación del perfil del colesterol, problemas renales, del hígado, pulmonares, vasculares (arterias o venas), entre otros aspectos.
El paciente es incluido luego en un programa con nutricionistas, psicólogos, fisioterapistas, endocrinólogos, enfermeras, de modo que "aprenda a vivir bien y mejor". La nutricionista clínica Itzel Velásquez, presidenta de la Asociación Panameña Para la Prevención y Tratamiento de la Obesidad (APPTO), explicó que existe una operación para identificar el sobrepeso.
Se trata de la ecuación del Indice de Masa Corporal (IMC). Se obtiene dividiendo el peso en kilos entre la estatura en metros cuadrados. Si la respuesta supera 25 hay sobrepeso (patología previa a la obesidad) de 30 ó más es obesidad.
Por otro lado, Velásquez no pasa por alto el efecto de la publicidad en los obesos. La estrategia es "aprender a convivir con ella".
Señala que se debe ser críticos y tener mayor responsabilidad con lo que vamos a hacer con nuestro cuerpo, "que es un templo".
Lo ideal es asesorarse adecuadamente sobre los artefactos y medicamentos que se anuncian como la salida a la obesidad. La opinión del médico es imprescindible y es que son muy pocos los medicamentos que pueden utilizarse como adelgazantes.
Indicó que recientemente en la ciudad de Brasilia se revisó el Consenso Latinoamericano para el tratamiento de la enfermedad. Uno de los capítulos se ciñe a las medicinas.
Actualmente en el mercado existe una variedad de éstas, pero los recomendados por la Federación Latinoamericana de Obesidad cuyo presidente es el doctor César De León (panameño), sólo tres compuestos genéricos han sido aprobados para tales propósitos:
Sibutarmina: compuesto que actúa a nivel cerebral, en el centro de la saciedad y se utiliza para disminuir la sensación de hambre y para activar el metabolismo.
Orlistat: actúa a nivel de intestino inhibiendo en un 30% una enzima (lipasa) que capta la grasa. Esta se expulsa a través de las heces.
Mazindol: se utiliza sólo en casos especiales y estrictamente supervisado.
Delgado, en tanto, es aún más crítico de las supuestas panaceas contra la gordura. Se buscan atajos. "Los pacientes obesos son muy susceptibles a caer en manos de charlatanes, por estar ansioso y con baja autoestima, cae. Y esta no es la salida".