Washington.- El presidente Ernesto Pérez Balladares continuó hoy su "peregrinaje ecológico" en la capital de Estados Unidos donde le llovieron las pleitesías de prominentes instituciones científicas por la labor que su gobierno realizó a favor de la protección del medio ambiente y de la promoción turística.
Una cena ofrecida en su honor, la noche del martes por la Smithsonian Institution, fue seguida ayer por un desayuno organizado por la American Association for the Advancement of Science (AAAS) que a la vez firmó un nuevo acuerdo para entrenar maestros de primaria en matemáticas y ciencias.
Ambos organismos copatrocinan con el gobierno panameño el plan de desarrollo turístico llamado "turismo, conservación e investigación", concebido por Hana Ayala, una experta en la industria hotelera y docente de la Universidad de California, con el apoyo de la Smithsonian, la AAAS y la industria hotelera de Panamá.
En el curso del evento, varios altos funcionarios de la Smithsonian, inclusive Ira Rubinoff, director del Instituto de Investigación Tropical en Panamá, expresaron el reconocimiento de la antigua institución fundada por el Presidente William Howard Taft en 1910, por la amistosa acogida que las autoridades panameñas siempre acordaron a su tarea de investigación biológica, selvática y oceánica.
Por su parte, al finalizar la cena, Pérez Balladares hizo un cálido elogio a la larga labor de la Smithsonian en Panamá a través del Instituto de Investigación Tropical afirmando que el resultado "ha dejado una importante contribución a mi país y de inestimable valor al conocimiento humano".
El prestigio internacional del instituto, señaló, "lo hacen un importante aliado en el lanzamiento de nuestra iniciativa de turismo, conservación e investigación, cuyo objetivo es promover una alternativa innovadora y atractiva para el turista que enfatiza la conservación de la naturaleza y la riqueza histórica y cultural a la vez que promueve la investigación y las capacidades científicas del país".
Causó sorpresa una versión que circuló en la cena, celebrada en los elegantes salones de la sede de la Smithsonian con unos 200 invitados, de que ésta fue costeada por la Autoridad de la Región Interoceánica (ARI) de Panamá, porque su participación no figuró en la lista de patrocinadores.
El presidente Pérez Balladares estuvo acompañado por su esposa, Dora, así como por una comitiva que incluyó al Dr. Nicolás Ardito Barleta, director ejecutivo de la ARI, Roberto Alemán, presidente de la Comisión del Canal, el empresario Herman Bern, Jorge Motta y el ex-canciller panameño, Fernando Eleta.
En tanto, el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Enrique Iglesias, rindió homenaje a otra institución asociada con Panamá, el Centro de Coordinación para la Prevención de los Desastres Naturales en América Central, al que el banco le brindó una nueva asistencia de $1.1 millones de dólares.
Esta es una suma algo mayor de una nueva asistencia para labores de organización que la ARI espera recibir de los fondos auxiliares del BID, según funcionarios de ese banco.
"La labor de este organismo es de una importancia inestimable para una región azotada desde tormentas tropicales hasta huracanes, de huracanes a volcanes", señaló Iglesias en un almuerzo del directorio del banco al que también asistió el Dr. Arturo Valenzuela, asesor para asuntos latinoamericanos del presidente Bill Clinton.
Luis Rolando Durán, secretario ejecutivo, del CEPREDENAC, que tiene su sede en Panamá, anotó que la labor de entrenamiento y la creación de redes preventivas ha logrado reducir el número de víctimas.
"Como pudimos comprobar con el huracán Mitch, en las poblaciones en Honduras que adoptaron nuestros métodos se registraron cero víctimas, mientras que en poblaciones similares el huracán causó centenares de muertos", comentó el funcionario panameño al corresponsal de El Panamá América.
Pérez Balladares no asistió al almuerzo porque fue invitado a interiorizarse de un proyecto educacional que el Banco Mundial ha iniciado junto con la Smithsonian para ampliar las investigaciones en la selva amazónica, que es similar en algunas partes de la flora tropical de Panamá.
Faltando apenas tres semanas antes de que Pérez Balladares entregue el poder a su sucesora y líder de la oposición, Mireya Moscoso, el mandatario concentró las 48 horas de su visita a temas ambientales, dejando a lado, por lo menos en su programa público, los problemas políticos que han quedado pendientes con el gobierno de Estados Unidos, como el álgido tema de la limpieza de los polígonos y las facilidades que Panamá podría brindar a Washington para continuar su lucha regional contra el narcotráfico.
Durante la breve visita, el presidente tuvo dos oportunidades de tomar contacto con Buddy MacKay, el enviado especial del presidente Clinton para Latinoamérica, que asistió a la cena del Smithsonian y a una recepción organizada ayer en la noche por el embajador Eloy Alfaro, en la residencia de la embajada.