Yaser Arafat cayó en coma, y funcionarios palestinos se reunieron ayer para discutir cómo prevenir eventuales disturbios mientras el dirigente de 75 años luchaba por su vida.
Allegados al dirigente reconocieron que su estado era grave.
Fuera del hospital, unos 50 partidarios de Arafat prolongaron la vigilia hasta entrada la noche, algunos con velas y retratos. Una bandera palestina pendía del muro exterior del hospital.
La red de televisión israelí Canal Dos informó que Arafat había sufrido muerte cerebral, pero ello fue desmentido por el médico personal del dirigente, doctor Ashraf Kurdi.
La televisora francesa LCI dijo que según una autoridad médica, a la que no identificó, Arafat se hallaba en un coma irreversible"" e "intubado"", es decir, se le había colocado un tubo en la tráquea, conectado a un respirador, para mantenerlo con vida.
El comité ejecutivo de la OLP autorizó que el primer ministro Ahmed Qureia asumiera las riendas en temas de la administración y financieros. La discapacidad prolongada o la muerte de Arafat tendría un gran impacto en el Medio Oriente.