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Archivos desatan polémica en EU


Washington- ¿Qué fue lo que Henry Kissinger le dijo a la junta militar argentina y al general chileno Augusto Pinochet en octubre de 1976 durante una visita relámpago a Sudamérica? Esta pregunta y sus implicaciones políticas e históricas han desatado una agitada polémica entre algunas de las más destacadas personalidades especializadas en asuntos hemisféricos de Estados Unidos.
En parte, la polémica se desató por las contradictorias interpretaciones a varios documentos que recientemente fueron "desclasificados" de los archivos del Departamento de Estado, al que los medios académicos e informativos tienen derecho de acceso tras un periodo de más de 25 años.
Según una fundación de corte progresista, denominada National Security Archive (NSA), Kissinger, siendo secretario de Estado, avaló las torturas y otros abusos contra los derechos humanos perpetrados por los organismos de Estado de las dictaduras militares argentinas y chilenas.
"El secretario de Estado Henry Kissinger y altos funcionarios de Estados Unidos dieron su pleno apoyo a la junta militar argentina y la instaron a que se apresuraran para acabar con la "guerra sucia" para evitar que el Congreso de Estados Unidos le suspenda la ayuda militar," señaló el análisis del NSA.
"Una comisión de la verdad posteriormente encontró que los militares argentinos habían "desaparecido" a por lo menos 10,000 personas durante la llamada "guerra sucia" contra la "subversión" y el "terrorismo" entre 1976 y 1983; grupos de derechos humanos en la Argentina estiman que el numero de víctimas se aproxima a los 30,000.
Los documentos en los que el NSA basa sus acusaciones son relatos de dos conversaciones entre el entonces canciller argentino, el almirante Cesar Augusto Guzzetti - una con el propio Kissinger el 7 de octubre de 1976. La fecha cae dentro del marco cuando el Congreso de Estados Unidos estaba a punto de votar sanciones contra el régimen militar argentino por su violación masiva de los derechos humanos.
Los documentos, según el NSA, contradicen la versión oficial ofrecida por el entonces secretario adjunto de Estado para Asuntos Hemisféricos, Harry Shlaudeman, en respuesta a la reacción de sorpresa expresada por el embajador de Estados Unidos en Buenos Aires, Robert Hill, quien dijo que Guzetti regreso "eufórico" de una visita a Washington. Hill también informó al Departamento que el Almirante parecía "convencido de que no existe ningún problema con el gobierno de Estados Unidos sobre el asunto de los derechos humanos".
En su opinión, anotó Schlaudeman, un diplomático de carrera, "Guzzetti oyó sólo lo que quería oír".
Según el memorandum, Kissinger interrumpió al informe del canciller sobre la situación argentina y dijo: "Mire, nuestra posición fundamental es que quisiéramos que ustedes tengan éxito. Tengo la arcaica costumbre de querer que nuestros amigos deben ser apoyados. Lo que no entienden en Estados Unidos es que ustedes están en medio de una guerra civil. Las informaciones se dan sobre la violación de los derechos humanos pero no en su contexto. Cuanto más rápido salgan de esto mejor".
Mientras los críticos desprenden de estas declaraciones que Kissinger favorecía los métodos represivos, William D. Rogers, un ex-secretario adjunto de Estado para Asuntos Hemisféricos en los gobiernos de Kennedy y Ford, así como otros defensores de Kissinger consideran sus consejos reflejaban su manera diplomática de aconsejar a los argentinos que cesen esta política lo antes posible.
Las recomendaciones adicionales de Kissinger parecen favorecer esta versión cuando dice: "Cuanto más rápido ustedes tengan éxito [se consoliden] mejor. El problema de derechos humanos continua creciendo. Queremos una situación estable. No les vamos a causar dificultades innecesarias. Si ustedes pueden terminar antes de que el Congreso regrese, mejor. Cualquiera de las libertades que puedan restaurar ayudaría [a vuestra causa]".


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154086
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América