El sistema judicial panameño carece de una estrategia con objetivos institucionales definidos con indicadores de evaluación; y el personal jurisdiccional presenta limitaciones en cuanto a sus habilidades y destrezas, señaló el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Adán Arnulfo Arjona, durante una exposición ante los directivos del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CoNEP)
Arjona mencionó que estos y otros factores como la ausencia o poco conocimiento en el área tecnológica, manejo y gestión del tiempo, administración efectiva de proyectos y hábitos de alta efectividad, explican en parte las razones de la percepción que tienen a nivel nacional e internacional de la justicia panameña.
Apuntó la inexistencia de una cultura organizacional de servicio que esté comprometida con estándares de rendimiento, excelencia y alta calidad, a lo que se suma la carencia de infraestructuras adecuadas para la prestación de un servicio decoroso y de calidad.
Señaló que en la estructura del sistema prevalece el tradicionalismo, el enfoque empírico en la gestión judicial, una comunicación inadecuada y poco efectiva entre distintos componentes del Organo Judicial y la carencia de un sistema equitativo que brinde reconocimientos, incentivos o recompensas a los funcionarios que cumplen efectivamente sus funciones.
Arjona desnudó la situación en el sistema, agregando que existe una sobrecarga laboral y una subutilización del recurso humano y las inequidades salariales forman parte de los diez factores internos que inciden directamente sobre el rendimiento en la aplicación de la justicia.
Agregó que la CSJ necesita incorporar a su organización 1,139 funcionarios para cubrir el déficit en los tribunales existentes, que no es para poner en funcionamiento nuevos tribunales, sino para colocar en niveles de eficiencia los que ya están abiertos.
En parte la mora judicial también se ve sobrecargada porque la sociedad "desafortunadamente" no ha desarrollado el hábito social de solución de sus diferencias, lo que provoca que cualquier conflicto se traslade a la esfera judicial.
Esto quedó demostrado con el crecimiento continuo del número de casos que entran al sistema judicial panameño desde 1997, cuando ingresaron al sistema 91,252; en tanto que en el 2000 esta cifra aumentó a 111,064 casos.
Esto provoca año tras año que haya más casos que entran al sistema y el personal y los recursos siguen siendo los mismos, por ende, tiene que haber un rezago y un desfase.