La industria arrocera del país asegura que está al borde del colapso, debido a que no tiene donde guardar el grano y no existe maquinaria para cosechar el 40% del arroz que todavía está en los sembradíos.
Sin embargo, esta versión es categóricamente desmentida por el Gobierno, que los acusa de crear una "seudo crisis".
El secretario ejecutivo de la Asociación de Productores de Arroz de Chiriquí (APACH), Carlos Santanach, advirtió que están en una carrera contra el tiempo, porque a medida que pasan los días, se hace más difícil cosechar un producto de calidad.
Los arroceros estiman que más de 80 mil quintales de arroz en Chiriquí se van a perder por falta de espacio en los molinos, lo que, aseguran, los pone al borde del colapso.
Aseguran que los molinos están llenos del grano que no se ha podido vender desde el año pasado, no hay máquinas disponibles para cosechar, ni camiones para trasladar el producto del campo.
Santanach explicó que el arroz solo tiene un periodo de vida de días desde que madura y si no es cortado en ese momento, pierde su calidad.
Indicó que 700 productores sembraron 24 mil hectáreas en la primera siembra y ahora no tienen adonde llevar el nuevo producto, que está a punto de perderse.
La situación, según la APACH, raya en la "desesperación", ya que los productores estacionan sus camiones afuera de los molinos a esperar que alguno se apiade de ellos y les permita guardar su cosecha.
Asegura que algunos llevan hasta seis días a la espera de que los atiendan. El 40% de la producción de esta cosecha aún está en el campo a la espera que de una alternativa, de lo contrario se va a perder, destaca.
Pérdidas.
Cada camión que sale cargado del campo para el secado en los molinos, lleva 60 quintales menos de los 650 que tiene como capacidad, por la falta de espacio.
Los arroceros señalan que esta situación se une a que el precio de los insumos, como la urea que subió a B/ 53 el saco, hace "casi imposible" seguir produciendo.
Responsabilizan también de su situación económica al Instituto de Mercadeo Agropecuario (IMA), que solo accedió a pagarles B/ 18, en vez de los B/ 22 que ellos exigían.
Los arroceros indican que perdieron la esperanza de exportar su producto hacia Costa Rica, luego que este país rechazara el arroz panameño, aduciendo que tenía un olor a humo.
Luego que se cayera esta negociación, a los panameños no les queda otra alternativa que tratar de vender su producción a los molinos nacionales.
Por otro lado, enfrentan una curva de producción similar en todos los lugares y ahora hacen falta máquinas cosechadoras para evitar que el arroz se pierda en el campo.
No hay crisis.
El ministro de Desarrollo Agropecuario (MIDA), Guillermo Salazar, advirtió que no hay razón para subir el precio del arroz.
Sostuvo que hay suficiente producción del grano, con unas 7 mil hectáreas por encima de lo sembrado el año pasado.
El ministro Salazar cuestionó que hay quienes quieren subir los precios desde ya y calificó la situación como "pura especulación".
Informó que en Chiriquí de 57 mil hectáreas, se han sembrado 26 mil.
En tanto, Pedro Acosta, secretario general de la Unión Nacional de Consumidores y Usuarios de Panamá, manifestó que hay lazos entre productores, molineros y distribuidores que manejan la situación a su favor.
Destacó que en la mayoría de esas integraciones, "siempre existirá la manipulación".