De acuerdo con el jurista, entre los males que afectan el sistema de justicia en Panamá están las artimañas de que se valen los abogados para dilatar los procesos, presentando recursos de toda clase.
Denunció que hay otros casos en los que por negligencia, soborno, falta de preparación y por influencia, se produce la acumulación de casos que por su cantidad no pueden ser manejados en los tribunales.
Calificó como perniciosa la llamada "hora judicial", porque le permite a un abogado llegar tarde a una cita judicial. Por ello, recomendó eliminar esta figura.
Miranda consideró que aunque la asignación de recursos económicos al sistema judicial es necesaria, no garantiza la celeridad de la justicia.
El decano de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas, quien participó recientemente del foro universitario "Administración de Justicia, Balances y Reformas", expuso que el sistema judicial panameño carece de incentivos para los funcionarios del sistema, lo que incide negativamente en la disposición al trabajo que conlleva a la acumulación de los expedientes.
Uno de los mayores problemas de impartir justicia, acotó Miranda, es el casi nulo acceso a la justicia de las personas que carecen de recursos necesarios, debido a que los procesos son onerosos y porque muchas veces también la distancia entre las instancias judiciales y los afectados, es grande.
En Panamá se ha popularizado el uso del término "monja" para referirse a las ciudadanas que dedican su vida por completo al Señor, pero la hermana Tuñón aclara que "religiosa" es el concepto correcto.
Aclaró que las monjas son las que están recluidas en monasterios, sin contacto con el resto de la gente.
Hemos leído con gran interés su versión del nepotismo en Panamá, sobre todo cuando no mencionan que en el gobierno anterior hubo nepotismo de grandes proporciones. Es increíble que el rollizo Sr. Pérez Balladares diga que en su gobierno "que él sepa", no hubo nepotismo, cuando todas las primas hermanas de su esposa tenían alguna conexión con el gobierno, sea como esposas de embajadores o como cónsules. Esto, desde luego, por no mencionar al consuegro de Sr. Pérez, que fue nombrado Cónsul General de Panamá en Nueva York.
"Si Uds. creen que esa lista que han sacado va a asombrar a nadie, el asombro es por lo medidos que han sido. Personas que podían haber colocado a una larga lista de parientes, y no lo han hecho" (…) "esas listas que Uds. están publicando son contraproducentes porque uno pensaría que íbamos a ver dos mil nombres, y lo que han sacado da risa. Están haciendo una tempestad en un vaso de agua". Esta es una nota enviada por Elena Fabregat (sic):
"En Panamá no hay nepotismo. Nepotismo hay en Saudi Arabia donde todos los príncipes son hijos del mismo padre". Por otro lado, el ingeniero Francisco Pérez Salamero notificó, mediante una nota enviada al director de este diario, Octavio Amat, que él no labora en el gobierno desde agosto del año 2000. Antes de eso, y desde junio de 1999 fue nombrado como asesor técnico de Segumar en Nueva York.
Esas listas han llegado acompañadas de notas de apoyo a los reportajes citados. Muchas de esas notas no podemos publicarlas por tres razones:
- Unas porque no llegan firmadas y otras para proteger la identidad de sus remitentes que, en algunos casos, son funcionarios públicos.
- Porque consideramos que es preferible dar prioridad a las notas adversas a los reportajes.
- Porque algunas, en su contenido, expresan palabras hirientes y fuertes.
Entre sus planteamientos se destaca el siguiente: "Alberto Magno Castillero Pinilla fue despedido como Embajador en Rep. Dominicana en octubre del año pasado, apenas el padre anunció que se manejaría en forma independiente en la Asamblea".
Finaliza haciendo un llamado a que se continúe con la labor de informar sobre el nepotismo, porque está dando buenos resultados.
"Viene de la voz italiana nepote, que significa sobrino. Los antiguos papas la utilizaron para designar al pariente suyo que solía desempeñar las funciones de primer ministro o secretario privado. Desde entonces, nepotismo significó la preferencia que un gobernante o funcionario público da a los miembros de su familia en la ocupación de los cargos públicos, concesiones estatales, contratos, o en el disfrute de privilegios vinculados a la administración del Estado, con olvido del mérito de otras personas. Las leyes suelen prohibir esta conducta que es, sin duda, una forma de corrupción tanto porque sirve desde el poder intereses particulares como porque es el parentesco, y no el mérito, el que determina esas preferencias. En la vida política el nepotismo es un fenómeno bastante frecuente. Generalmente los regímenes de tipo personalista son los que más incurren en esta práctica". Por su parte, María Isabel Pittí, hizo llegar una nota vía fax, en la que entre otras cosas, argumenta que después de leer las declaraciones de la ministra de Educación, Doris Rosas de Mata: ´no tengo tantos parientes en el Gobierno´… (El Panamá América 17/4/2002) (…) "en su afán de justificar lo injustificable apela a lo legal y desconoce absolutamente lo moral. ¿Cómo puede la ministra de sus parientes firmar un Decreto Ejecutivo mediante el cual obliga a los estudiantes a cumplir el Juramento a la Honradez, enseñándole con ejemplo malsano prácticas de deshonestidad en nepotismo?".
En esa misma línea, otro lector envió una larga lista de familiares de la ministra, que no estaban incluidos en la publicada por este medio.