Un llamado a celebrar unos carnavales con equilibrio y moderación, a fin de evitar excesos y abusos, hizo el arzobispo de Panamá, José Dimas Cedeño tanto al pueblo panameño, como a los organizadores de esta fiesta y a los medios de comunicación social en general.
El Arzobispo dijo que la experiencia "nos enseña" que tan pronto llegan los días de carnaval, "pareciera" que desaparecen de la mente de los participantes en esta fiesta todos los parámetros, así como las normas de ética y moral de un pueblo cristiano, culto y digno de respeto.
Manifestó el máximo jerarca de la Iglesia Católica panameña que el consumo "desmedido" de alcohol y estupefacientes, llevan a las personas a perder el sano juicio para luego terminar en riñas, enfermedades y accidentes automovilísticos.
Producto de estas circunstacias son muchas las personas, sobre todo jóvenes, que destruyen vidas humanas, dejan luto, dolor e invalidez para el resto de sus días, recalcó.
Al mismo tiempo hizo un reconocimiento a aquellas personas que participan en grupos como la Cruz Roja, el Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC) y otros que durante estas fiestas como "buenos samaritanos", dan su tiempo y sus habilidades para socorrer al que los necesita, mientras los demás se divierten.
El Arzobispo hizo "ruegos" a los medios de comunicación social, sobre todo a la televisión, a fin de que procedan con mucha cordura y respeto, se abstengan de llevar a los hogares panameños "escenas bajas" que riñan con la moral cristiana y además siembran confusión y escándalo en las almas inocentes.
José Dimas Cedeño dijo que unos carnavales celebrados con equilibrio y moderación, se constituirían en una fiesta de sana diversión, que unida a la exaltación de valores culturales nacionales, contribuiría al auge de la nacionalidad panameña.
El Arzobispo reconoció que los carnavales son una fiesta que se han constituido en parte de la cultura e idiosincrasia del pueblo panameño, las cuales tuvieron su origen en el "mundo pagano" a través de los "bacanales griegos y las sátiras romanas" que se daban previo al miércoles de ceniza, inicio de la época de ayunos y penitencias que es la cuaresma.