Viaja usted desde y hacia el sector oeste de la provincia de Panamá en los conocidos "taxis piratas". Tenga cuidado, pues su vida podría estar en peligro.
Hace pocos días, dos ciudadanas que tomaron un "taxi pirata" con destino a La Chorrera fueron asaltadas por el propio conductor del vehículo y su copiloto, quienes arma y cuchillo en mano las amenazaron, las llevaron a un área apartada de Loma Cová, las desnudaron para registrarlas, las despojaron de sus pertenencias para, finalmente, dejarlas abandonadas en aquel paraje solitario.
Lo peor del caso es que cuando una de las afectadas se apersonó a las oficinas de la Policía Técnica Judicial (PTJ) para presentar la denuncia, allí le informaron que esa era la octava querella que recibían en la semana, por lo que "estamos detrás del sujeto".
En la PTJ también les informaron que los otros casos denunciados se registraron entre las 2:00 a.m. y las 5:00 a.m. Una de las afectadas relató a El Panamá América que el transporte lo tomó a las 5:00 de la mañana del pasado viernes en Calidonia, frente al Almacén Feria Americana. Se trata de un Tercel color verde claro y aunque no recuerda la numeración del vehículo, si describió que el tablero era blanco y con luces neón.
En el auto viajaban el conductor, dos hombres más (uno sentado al lado del chofer y el otro atrás) y las dos damas. Recuerda que cuando iban por Loma Cová el copiloto se ofuscó por un comentario de una de las damas, por lo que la insultó. Fue en ese momento, cuando el conductor lo instó a sacar el arma de fuego que llevaban en la guantera del auto.
Casi simultáneamente el copiloto sacó el arma de fuego y el que iba sentado en la parte trasera sacó una cuchilla, con las que amenazaron a las pasajeras.
"El taxista entró a Arraiján, dio la vuelta y volvió a tomar la Interamericana con destino a la ciudad", detalló una de las afectadas.
Posteriormente, entró a Loma Cová y allí las desnudaron para revisarlas y las despojaron de sus pertenencias, no sin antes gritarles todo tipo de improperios. Finalmente, las dejaron abandonadas en el sitio.
Hoy ese edificio se volvió a construir sobre pilotes para dejar libre la vista hacia el mar y recibió el nombre de Centenario, realizado en el 2003.
El edificio del Centenario tendrá unos 4,500 metros de oficinas. No obstante, según el arquitecto, ya el diseño original no se ha cumplido porque se ha excedido en la cantidad de oficinas.
Además hay elementos culturales en el inmueble. Sólo un 50% está constituido por el Ministerio de Relaciones Exteriores, el resto son elementos culturales como: la Plaza de los Libertadores, la Biblioteca de Convenios y Tratados, el Salón de los Próceres (para eventos diplomáticos), el gran Salón Bolívar, el Museo de Bolívar, la Sociedad Bolivariana y la Academia de Estudios Diplomáticos.
La obra, aunque no se ha entregado en su totalidad, ya es poco lo que le falta. De hecho, en las próximas semanas se iniciará el traslado paulatino de todas las oficinas de la Cancillería a ese lugar.
Pero este ha sido un trabajo arduo y como tal, requirió mucho tiempo. Según González Clare, la demora se debió, porque al ser una restauración de gran magnitud era necesario realizarla en etapas.
Así, primero se dio el proceso de investigación, un proceso de por sí largo en el que se buscaron evidencias, mapas, etc. Posteriormente, vino la evaluación, preparación de documentos (planos y especificaciones), aprobación de planos y por último la construcción.
El mismo proceso de construcción se dividió por etapas, debido a que el Estado no poseía el dinero para realizarlo en su totalidad. Esto además de ser muy conflictivo, demoró el proceso en sí, destacó el arquitecto.
González Clare sentenció que en los cinco años de trabajo de restauración, algo que catalogó como un "calvario profesional", son muchas las personas que han aportado sus conocimientos, esfuerzo y tiempo, para finalmente dejar una obra digna de apreciar y valorar.