A pesar de que el presidente de la Asamblea Nacional, José Muñoz, defendió la productividad de este Órgano del Estado, sectores de la sociedad civil organizada consideran que es pobre y que solo se aprueban normas propuestas por el Ejecutivo.
Pero más allá de la producción legislativa, las miradas se centraron en la calidad de las iniciativas que se discuten y aprueban; y si realmente benefician a las mayorías o a un grupo específico.
Entre las iniciativas procreadas por los “padres de la patria”, que están bajo las críticas, se encuentran la que declara el día cívico y de conmemoración del sombrero “pinta’o”; la ley que declara la fiesta folclórica del Festival del Manito y la ley que declara el Día de la Juventud Panameña.
Para el director del Centro de Investigación de la Facultad de Humanidades, Marcos Gandásegui, el país necesita una Asamblea representativa y una expresión política al más alto nivel, con funciones adscritas a la parte económica.
“Si se van a dedicar a pasar leyes como el sombrero “pinta'o”... mañana van a sacar una moda del sombrero loco y leyes improvisadas”, manifestó.
Según Gandásegui, los aparatos legislativos en todas partes están presentando problemas. “Efectivamente, la gente se está preguntando para qué sirve, cuál es la utilidad de tener una cámara representativa del pueblo que no discute los problemas del pueblo, sino que discute otros problemas”, expresó.
Desde el punto de vista sociológico, Gandásegui aseguró que hay que saber de quiénes son los problemas que se discuten en la Asamblea y si son los problemas del pueblo o de algún grupo social en particular.
El problema, según añadió el sociólogo, es que en Panamá existen grupos de intereses y de presión muy fuertes que, en algunos casos, son los que financian las campañas del presidente y de los diputados.
“De tal manera, vemos que cuando se reúnen en la Asamblea a discutir un proyecto de ley, siempre están estos intereses por detrás... la ley tiene que beneficiar estos intereses... si el proyecto de ley no beneficia esos intereses se genera un conflicto”, afirmó.
Ante la situación de la pobre calidad de las iniciativas que presentan los diputados, el analista político Mario Rognoni manifestó que los “pobres” diputados quieren hacer un legado para dejar en los libros de la historia, como que hubiesen aportado algo, pues no tienen capacidad para generar una ley que verdaderamente beneficie a la comunidad o al país.
“Los diputados están aprobando leyes que no hacen daño, ni afectan a nadie, como por ejemplo, escoger el día de los que no tienen pecas o lunares en la cara... eso es solo querer tener protagonismo en una ley, aunque esta no tenga ningún valor para el pueblo”, manifestó.
Rognoni agregó que los diputados de hoy han perdido totalmente el norte de lo que es su trabajo legislativo, pues poco a poco le han quitado a la Asamblea Nacional sus responsabilidades.Consideró que el problema radica en que la Asamblea no está citando a nadie del Ejecutivo para pedirles que rindan cuentas y que éste último está mandando en el Órgano Legislativo, le manda los proyectos, casi ninguno lleva variantes, porque los diputados de la bancada oficialista no se atreven a hacerles ninguna modificación.
“El resultado es que llevamos nueve leyes, que una vez aprobadas han tenido que ser modificadas, porque como no se discuten en la Asamblea, las están aprobando con los errores del Gabinete... se debe estrictamente a la presión que ejerce el Ejecutivo y la sumisión de la bancada oficialista al presidente”, puntualizó.
Ambos analistas concordaron en que no habrá cambios en el trabajo que realiza la Asamblea Nacional en los tres años que restan, pues son los mismos integrantes, bajo la sombra del Ejecutivo.