A pesar de que el Presupuesto del Estado ha establecido en los últimos seis años casi B/ 10 millones en inversiones para la Asamblea Nacional, su presidente, José Luis Varela, considera que el Palacio Justo Arosemena, edificio en que funcionan, es un “asco” por lo que ha iniciado las gestiones para construir una nueva sede.
Son inversiones millonarias que en opinión del propio presidente “no se ven”, por lo que se pregunta “¿qué se ha hecho con este dinero?”.
Varela sostiene que la condición del actual edificio es tal que su propia oficina tiene filtraciones de agua cuando llueve.
Aspira a que el nuevo edificio sea lo que se merece la institución, “nada faraónico ni extravagante, algo digno para un Órgano del Estado”.
Nueva sede.
En los últimos años, se han realizado varios intentos para tratar de construir una nueva sede, ninguno de los cuales se ha concretado.
El que más avances ha logrado fue el que se realizó en 1997, cuando se firmó un contrato con la empresa HNTB Design Inc. por B/ 30 millones, que además de la construcción incluía el equipamiento del nuevo Palacio, el que estaría ubicado en el área revertida, cerca al Colegio Chino Panameño.
Tras una serie de obstáculos y críticas de parte de la sociedad civil en el 2002, el ex presidente de la Asamblea, Rubén Arosemena, rescindió el contrato. La empresa no había iniciado la obra ni había conseguido el financiamiento, entre otras razones.
Costos.
. El actual Palacio Justo Arosemena, inaugurado en 1956, costó B/ 750 mil, consta de un edificio de diez plantas y el hemiciclo, en el que se realizan las plenarias. Además, tiene un edificio ubicado en el área revertida, Calle Mamey, donde funcionan las comisiones permanentes.
En 1998, se inauguró un anexo en la parte posterior, además de una serie de pequeñas construcciones hechas “de manera antojadiza y desordenada”, según el actual director de infraestructura, el ex legislador y ex ministro de Vivienda, Miguel Cárdenas.
Desde la década del 80, el Palacio Justo Arosemena fue declarado por la Oficina de Seguridad del Cuerpo de Bomberos de Panamá como un “edificio enfermo”, misma suerte que corrió después de su apertura el anexo.
Se consideró que el sistema eléctrico está por colapsar, hay problemas con las tuberías de agua potable y aguas negras, filtraciones en las paredes y techos, falta de desagües, inexistencia de salidas para caso de emergencias, por mencionar algunos problemas.
Otra constante de los últimos años ha sido la contratación de estudios y elaboración de planos para mejorar, acciones en las que se han invertido miles de balboas, pero que han quedado en el aire.
Se presupuestaron B/ 8,000 para la adecuación de dos baños para discapacitados a razón de B/ 4,000 por cada uno.