Tanto diplomáticos alemanes como observadores de la política iberoamericana quedaron asombrados ante la decisión del presidente electo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, de efectuar su primera visita al exterior a su homólogo norteamericano, George W. Bush, en la Casa Blanca, el 10 de diciembre.
"Lo normal para un político de la izquierda latinoamericana era de realizar primero una visita a Europa como forma de afirmar su independencia de Washington", sentenció un experto diplomático que solicitó que no se usara su nombre.
"Esto demuestra una vez más el pragmatismo y la probada destreza política de Lula", agregó. La fuente informó a El Panamá América que los primeros viajes que Lula efectuará a los países vecinos será a Argentina y Chile, dejando para después de su toma de posesión el 1 de enero las visitas de Estado a Uruguay, Paraguay, Colombia y Venezuela.
No obstante, informes de Brasil indicaron que sigue sin haber una definición en la agenda de Lula sobre su viaje a la Argentina, que permanece en el primer lugar de la lista, pero aún sin fecha.
No hay planes para que el líder brasilero visite Centroamérica, a la vez que las fuentes diplomáticas destacan que tradicionalmente Brasil ha demostrado relativamente poco interés en la región.
"Esto podría cambiar con el nuevo énfasis que Lula pondría en estrechar las relaciones a nivel de todo el hemisferio", destacó la fuente al recordar cómo el gobierno de Fernando Henrique Cardoso limitó sus prioridades de política exterior al ámbito sudamericano. Según André Singer, vocero del mandatario electo, la visita a la Argentina y, en segundo lugar, a Chile será entre el 25 del actual y el 10 de diciembre.
La Argentina será el primer destino, "porque se trata de un socio fundamental en la reconstrucción del Mercosur, además de ser un país hermano y cercano", explicó Singer. En el caso de Chile, la idea es demostrar el interés de que el país se sume como miembro pleno del Mercosur, ya que hoy es apenas un miembro asociado.
La cita con Bush será histórica, ya que será la primera vez que un presidente brasileño de izquierda, que durante años fue profundamente crítico de Estados Unidos, es recibido en la Casa Blanca.
Paradójicamente, quizá la recepción sea más efusiva que la que recibió el presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso el año pasado, cuando Bush, molesto por declaraciones críticas de Cardoso, no aceptó salir a la puerta de la Casa Blanca para la tradicional foto y abrazo. Cardoso nunca logró tener con Bush la relación que mantenía con Bill Clinton.
Lula y Bush, en cambio, necesitan mantener la mejor de las relaciones. Brasil es el co-conductor del proceso de creación del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), y una oposición dura de su parte podría hacer inviable la creación del bloque.
Lula, por su parte, ha dicho varias veces que quiere "tener la mejor de las relaciones" con Estados Unidos, porque éste es el principal comprador de productos brasileños, además de ser el mayor socio del FMI, con el que Brasil mantiene un acuerdo vital para las finanzas locales de todo el año 2003.