La aeronave con matrícula 060 que cubría la ruta Bogotá-Panamá, permaneció en el aire por unos 25 minutos, cuando al intentar aterrizar en Tocumen, el tren de aterrizaje no respondió, por lo que se activó un operativo de seguridad.
El vocero de la Dirección de Aeronáutica Civil (DAC), Víctor De La Hoz, reveló que la aeronave logró aterrizar a las 6:50 p.m., tras realizar varias vueltas sobre la terminal aérea, pero finalmente el avión tocó tierra sin ninguna dificultad.
De La Hoz explicó que la tripulación y los pasajeros fueron evacuados de la pista de aterrizaje, siguiendo las normas de seguridad aérea.
Precisó que los viajeros abordaron otra aeronave para continuar con su viaje, sin sufrir ningún tipo de percance durante el aterrizaje. Explicó que el operativo fue coordinado por el director de la DAC, Jorge Rodríguez.
Durante la emergencia se vivieron momentos de inquietud por parte del personal que labora en la terminal de Tocumen, quienes debieron desalojar la pista para permitir la maniobra de la aeronave colombiana.
Trascendió que unas 100 unidades del Servicio Nacional de Protección Civil (SINAPROC), del Cuerpo de Bomberos, la Policía Nacional y de la DAC, acudieron al lugar para atender la emergencia y auxiliar a los pasajeros.
Ambulancias y personal de rescate se posesionaron en las inmediaciones de la terminal aérea hasta que los viajantes abandonaron el avión, y fueron conducidos hasta el aeropuerto en donde fueron atendidos por personal de la línea aérea.
Para el presidente de la Unión Nacional de Productores Agropecuarios (UNPAP), Luis Benjamín Rosas, Panamá se inserta dentro de la OMC bajo ciertas reglas, donde nuestro país establece un programa de desgravación, que bajará los aranceles paulatinamente durante los próximos diez años.
Asimismo, se establece volúmenes de productos agropecuarios para ocho rubros sensitivos en la economía nacional.
“Mientras se bajaban los aranceles, se iban incrementando los contingentes año tras año”, detalló Rosas.
Resulta que la administración de Pérez Balladares estableció una política de baja de aranceles, que causó una severa crisis al sector primario, porque no existían puntos de referencias firmes para que el sector empresarial pudiera definir una estrategia firme de desarrollo o acción.
222 Atrasos en trámites de importaciones, la mancha blanca y conflictos entre los porcinocultores y los industriales, jalonaron el desarrollo del primer trienio.
Este cambio de aranceles en 1999 -no para todos los rubros-, tuvo la intención de estabilizar inicialmente el sector agropecuario, que a la postre se complementa con la Ley 26 de incentivos industriales. Mientras que la Ley 24, que busca la protección de los productores por inclemencias del tiempo y caída del precio, ha sido fuertemente denunciada por productores de arroz, caso que llegó a la Contraloría General de la República, cuyo informe final permanece en el sueño eterno.
En este caso, la Contraloría General de la República ordenó el áudito general en el ámbito nacional para conocer las irregularidades que se produjeron por la confección de las listas de parte de las autoridades estatales.
Mientras que la Ley 25 de transformación agropecuaria ha sido menos criticada, y pretende generalizar la transformación de una gran cantidad de rubros, que permita la preparación del agricultor para la inminente apertura de mercado. Además la preparación tecnológica que le permita competir en el mercado internacional.