AQUÍ EN Panamá hay niños que han muerto de hambre. Otros están en un estado de desnutrición similar a los que se ven en cualquiera de los países del Subsahara africano, tanto en los centros de recuperación de Nutrehogar como en hospitales de la República", dice Teresita de Arias, responsable de la Secretaría Nacional de Coordinación y Seguimiento del Plan Alimentario Nacional (SENAPAN).
Cuenta Arias que hace unos meses encontró en el Hospital Luis "Chicho" Fábrega, de Veraguas, a una gemelas indígenas de 11 meses, con un peso de seis libras, que es el promedio de un recién nacido.
En el país hay ceguera por falta de vitamina A, retardo mental y muertes. Algunas se documentan y otras ocurren en áreas tan remotas que quedan en el subregistro.
La situación del hambre en Panamá es vergonzosa y por ello el Gobierno desarrolla un proyecto que penetrará en las áreas donde hay más pobreza, indicó Arias.
"No escatimaremos esfuerzos para liberar a nuestros semejantes, hombres, mujeres y niños, de las condiciones abyectas y deshumanizadoras de la pobreza extrema". Este fue el compromiso de 189 líderes mundiales al firmar la Declaración del Milenio en el año 2000.
Pero ese compromiso engloba el reducir a la mitad, hacia el 2015, el número de personas con hambre.
Al referirse al caso de Panamá, Teresita de Arias sostiene que es una vergüenza que en los últimos 15 años, mientras el vecino Costa Rica reducía sus niveles de desnutrición, en Panamá aumentaron.
"Hemos empeorado. En América Latina estamos al nivel de Nicaragua. Cuando se mencionan los dos países en peor estado del continente, aparecen Haití y Nicaragua. A esos niveles estamos", dice Arias.
Explicó que para enfrentar esta situación el actual Gobierno creó SENAPAN, en la que se coordinan y evalúan todos los programas de nutrición.
La desnutrición crónica en menores de 5 años es de 20.6% en Panamá, según la Encuesta de Niveles de Vida del 2003. El 13.8% es en el área urbana, 18.6% es rural no indígena y 56.7% rural indígena. Hubo un aumento del 6% con relación a la medición que se hizo en 1997.
Según la FAO, aunque sólo faltan 10 años para que venza el plazo para cumplir las Metas del Milenio, es posible alcanzarlas si se redoblan esfuerzos para reducir el hambre, sobre todo en las zonas rurales, donde viven tres de cada cuatro personas que no reciben alimentos.
El hambre y la malnutrición causan más de la mitad de los casos de mortalidad infantil, seis millones, lo que equivale aproximadamente a toda la población preescolar de Japón. "Los progresos con vistas a reducirlos se han ralentizado, en lugar de acelerarse", dice el último informe del organismo.
Panamá ha puesto en el pie en el acelerador para salir del oscuro sitial donde se encuentra. Se han reforzado algunos programas y se han incluido otros, como entregar el próximo año 6 libras de crema nutricional y vitaminas a todos los niños de 6 a 36 meses que acuden a los centros de salud.
En las escuelas de los distritos de extrema pobreza se entregará crema nutricional y un almuerzo: frijoles, arroz, sal yodada y aceite. El plan de Panamá incluye crema nutritiva y vitaminas para las mujeres embarazadas que acudan a los puestos y centros de salud.
También está el programa de bonos para comprar alimentos, destinado a 4, 000 familias pobres de áreas rurales.
Aumenta el número de panameños con hambre
Algunos líderes mundiales se comprometieron en el 2000 a reducir el hambre, pero no han podido lograrlo.