Lejos de lo que muchos piensan, la ludopatía o adicción a los juegos de azar, es una enfermedad que viene en aumento, no tiene cura y conlleva a la desintegración familiar.
En Panamá, debido a la proliferación de centros de apuestas en general, ha aumentado la cantidad de ludópatas de 3 mil en el 2007 a 4 mil 100, para el 2008.
El Centro de Estudios y Tratamiento en Adicciones (CETA) atiende a 800 pacientes al año, de los cuales el 2% de esta población es considerada ludópata y vive en el anonimato,
Al centro llegan amas de casa, jubilados, médicos, arquitectos y hasta políticos buscando ayuda, explicó Yadira Boyd, coordinadora del CETA.
Los hombres y mujeres de edad productiva entre los 20 y 40 años, son los más vulnerables a caer.
Boyd manifestó que la enfermedad de las adiciones, incluyendo la ludopatía, no es curable, solo es tratable.
Un cambio de ley, para regular la industria de los juegos de azar, sería la solución para controlar la proliferación de los casinos y minimizaría la ludopatía, señaló Raúl Corizo, director de la Junta de Control de Juegos.