Las incautaciones de drogas en Centroamérica han aumentado en los sectores más pobres de las grandes ciudades, al igual que entra de contrabando desde países como Jamaica, San Vicente y Granada, según un informe anual de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE).
El informe señala que entre las drogas más utilizadas están las benzodicepinas prescritas para el tratamiento de una gama de síntomas; los estimulantes de tipo anfetamínico para reducir el peso; la morfina para el tratamiento paliativo a pacientes con enfermedades de tipo terminal como el cáncer y el SIDA; el estimulante matilfenidato para el tratamiento del trastorno de la concentración e hiperactividad (ADHD). Se hace la advertencia de que todas estas drogas alteran los procesos mentales.
Las drogas de efecto estimulante en América, administradas en niños para mejorar su rendimiento escolar; así como para conseguir una imagen corporal, destreza atlética, mejorar las actitudes sociales o intensificar la capacidad sexual en adultos puede crear una narcodependencia, indica el informe.
Según el informe anual de la JIFE, un total de 330 millones de dosis diaria definidas (DDD) consumen los pacientes de ADHD en los Estados Unidos, en comparación con el consumo de los pacientes del resto del mundo. En dicho país, la proporción de alumnos bajo tratamiento del ADHD asciende el 30 % ó 40 % de todas una clase, cantidad alarmante para la JIFE, pues la utilización de las drogas prescritas "parece estar vinculada a una cierta cultura y estilo de vida".
Por su parte, la Junta insta a los países a que detecten y prohiban el uso injustificado de drogas prescritas y la tendencia al diagnósticos excesivo del ADHD, considerando que ya en niños de apenas un año de edad de ha diagnosticado el ADHD.
Así mismo, la JIFE con sede en Viena, exhorta a los gobiernos para que presten mayor atención la necesidad de que los médicos utilicen drogas con "un criterio más sensato". Recomienda igualmente que "la comunidad médica, los funcionarios de los servicios de atención de salud y los grupos de protección del consumidor desempeñen un papel más activo en la evaluación de las cantidades de estas drogas que deben consumirse en sus respectivos países".
El agresivo criterio publicitario utilizado por las empresas farmacéuticas, es una de las causas que afecta el comportamiento en cuanto a la prescripción médica, según la JIFE. También se incluye la informaciones difundidas en la Internet, indican las tendencias del consumo de drogas de una región a otra.
Hamid GHODSE, Presidente de JIFE, expresa que "en el presente siglo la fiscalización internacional de drogas ha obtenido bastantes logros". Pero pese a estos logros, uno de los problemas aún por resolver está garantizar la disponibilidad den drogas para fines médicos apropiados, añade GHODSE.
Para GHODSE, si se recomienda a los jóvenes a que tomen fármacos para combatir el estrés emocional, mejorar su rendimiento académico o lograr la imagen corporal; con este entorno es sumamente difícil influir en la actitud de los jóvenes. Para ello es necesario multiplicar los esfuerzos a nivel mundial a fin de fomentar una cultura juvenil que rechace el uso de sustancias sujetas a fiscalización, salvo para fines médicos.
En Panamá, las autoridades de salud han tomado medidas severas para impedir que el país se vea invadido por la importación desmedida de sustancias estimulantes, por lo que se ha restringido el ingreso de estos medicamentos al mercado nacional.
Según la resolución No.9 de 22 de marzo de 1999, emitida por el Ministerio de Salud, que lleva la firma del Director General de Salud Pública, Jorge Montalván, en adelante serán más estrictas las medidas que tome las autoridades en cuanto a la importación y venta de sustancias sicotrópicas en farmacias y otros establecimientos.
La medida señala que todo establacimiento farmacéutico que importe sustancias incluidas en las listas de convenio de Viena, sobres sustancias sicotrópicas, deben presentar al departamento de Farmacias y Drogas del Ministerio de Salud, una copia del permiso de exportación emitido por las autoridades respectivas del país de procedencia.
La decisión de las autoridades se fundamenta en que se ha detectado que en ocasiones las cantidades de productos sicotrópicos que ingresan al país son mayores que las autorizadas por los permisos de importación, lo que afecta los informes fiscales y estimados que tienen en su poder las autoridades sanitarias para mantener el control y evitar que estas sustancias sean utilizadas para el trífico ílicto.
Igualmente, se exigirá que en las zonas francas, al momento de presentar el informe trimestral, se anexen los permisos de exportación que justifiquen las entradas que reflejan estos permisos.