Por mes la dirección de Adultos Mayores registró un promedio de 100 denuncias, lo que representa unas 400 en el último cuatrimestre del 2004, revelan las estadísticas por casos en todo el territorio nacional.
El mayor índice de casos se dio en la provincia de Panamá, seguido del distrito de La Chorrera, y en tercer lugar, la provincia de Chiriquí.
El rango de edad más atendido es de adultos y adultas mayores de 60 a 69 años de edad.
Entre las situaciones más denunciadas están las de maltrato psicológico, seguido por conflictos familiares, problemas de salud e ingreso de los adultos a hogares para personas de la tercera edad.
También se registran casos de maltrato físico, aunque en un bajo porcentaje.
Según Eladio Fernández, presidente de la Asociación de Jubilados, Pensionados y Afines Independientes, constantemente a los adultos mayores se les violan sus derechos humanos.
Fernández confirmó haber recibido numerosas denuncias de índole económica, por hechos cometidos contra miembros de la asociación que él preside.
Consideró también como un maltrato la mala atención que recibe este sector de la población en los servicios públicos, sobre todo, en la Caja de Seguro Social, donde personas de más de 60 años tienen que madrugar y hacer largas filas para solicitar atención médica a la cual tienen derecho, lo que es inaudito.
Fernández explicó que se dan muchos casos de adultos y adultas mayores que son inducidos bajo engaños de sus familiares, especialmente hijos y nietos, a firmar cuantiosos préstamos que sólo le dejan unos pocos balboas en sus cheques de jubilados.
Citó algunos casos registrados en el interior donde se han falsificado nombres y firmas de jubilados para hacer compras a crédito en varias mueblerías, y a pesar de las denuncias e investigaciones, sólo logran detener los descuentos, pero no recuperan el dinero descontado.
Durante los últimos años han proliferado los hogares para adultos mayores. Estos se han convertido en los lugares favoritos de muchos hijos para abandonar a sus padres al cuidado de extraños.
Igualmente, las estadísticas demuestran el alto índice de adultos mayores que vagan por las calles convertidos en indigentes, sobre todo, adultas mayores que piden dinero.