Las órdenes eran específicas, había que aumentar los uniformados frente al edificio AVESA, donde se efectuaba un evento bailable con grupos de reggae y donde el lunes de carnaval se registró un homicidio.
En la vía España había en la tarde de ayer unas 500 unidades policiales para cuidar cada esquina, pero en la noche la cifra se aumentó a más de mil.
Los casos registrados en los bailes de reggae motivaron que la Policía enviara a cerca de 70 unidades por cada actividad de este tipo.
Todo transcurría con tranquilidad, pero teníamos que seguir con el recorrido.
Reconozco que con esfuerzo salí de aquel lugar, para dirigirme al toldo "El Arranque", donde se presentaban los cantantes de reggae.
Al llegar, un fuerte olor a marihuana me recibió como un golpe al rostro. Estaban fumando esta hierba relacionada frecuentemente con este género musical.
La Policía estaba presente, pero al parecer les resultaba más fácil hacerse de la vista gorda.
El ambiente era tenso, algunos con miradas de pocos amigos eran los que disfrutaban de esta música. Sin embargo, todo trascendió con normalidad y al menos esa noche no se registraron otros incidentes.
La noche avanzaba, muchos ya se retiraban, la calle fue abierta pasadas las 4: 00 de la madrugada, cuando en años anteriores lo hacían a la 1: 00 a.m.
En mi retirada decidí dar una vuelta por los conocidos "push button" de la vía Transístmica y de vía Tocumen. Todos estaban llenos y como si fuera poco, en dos de éstos habían parejas en sus vehículos esperando su turno. Bien lo dijo "Pedrito" Altamiranda décadas atrás: "estos ser los carnavales...".
En medio de todo el jolgorio, observé a una gran cantidad de niños que se dedicaban a recoger latas, en su mayoría indígenas. Unos más vivos que otros abrían las latas, les colocaban una piedra adentro y la aplastaban, un truco para que éstas pesen más y reciban mayor remuneración al cambiarlas.
No faltó el ebrio que se quedó dormido en la acera, solo y sin nadie que le auxiliara. Al desdichado se le acercaron varias personas para revisarle los bolsillos en varias oportunidades, sin que nadie hiciera nada. "De aquí a la mañana le quitan las zapatillas; esas "Converse" valen B/.32.00", me dijo un hombre que también observaba la escena.
El juega vivo seguía. Los baños públicos eran gratis, según lo dijo la presidenta de la Junta del Carnaval, sin embargo, unos vivos estaban cobrando 25 centésimos a quienes querían usarlos.
¿Por qué estás cobrando si estos baños son gratis?, le pregunté a una de estas personas, "porque le estoy dando un pedazo de papel higiénico a las damas", respondió. Pero es mucho dinero por un pedazo de papel le dije, "pero no obligo a nadie", argumentó.
Le pregunté si tenía permiso de alguien para cobrar y me informó que no. "Estoy sin trabajo y esta es una forma de buscar mi plata y si no vas a entrar no me molestes", expresó.