Si la población panameña está preocupada por los altos precios de la gasolina, de la canasta básica familiar y por todos los aumentos registrados en los últimos meses, hay malas noticias, pues los nuevos precios del petróleo indican que todo seguirá incrementándose.
Los precios actuales de todos estos artículos se deben a un barril de petróleo, cuyo costo oscilaba entre 95 y 100 balboas. Sin embargo, estos precios quedaron en el pasado, pues actualmente el barril supera los 118 balboas, lo que significa que se esperan más aumentos, según vaticinan los expertos en el tema.
Pero, ante este futuro poco alentador, el presidente de la Secretaría de Energía, Dani Kuzniecky sólo lanza un consejo a los panameños: "hay que ser creativos".
"Hay que empezar a comprar de acuerdo con las necesidades y circunstancias, buscar los lugares donde hayan mejores precios. Ya las personas no pueden seguir quejándose del alto costo del petróleo, en su lugar se deben buscar los mecanismos para adquirir los productos más baratos a fin de paliar el problema", precisó.
Kuzniecky acotó que aún hay personas que ven el problema energético desde el punto de vista económico y consideran que si a pesar de los aumentos se pueden pagar los productos o la energía, entonces no hay problema.
"Se les olvida que el tema de la energía hay que verlo en su justa dimensión y hay que reconocer que existe un problema mundial", dijo.
Para el economista Alexis Soto, con la llegada del barril de petróleo a B/.120, como ocurrió esta semana, tanto la gasolina como el diésel se ubicarán por encima de los B/4.00 por galón a partir del próximo mes.
Para Soto, este no es sólo el problema, sino que además, la inflación en el país se podría incrementar en un dos por ciento, (8%), lo que limitaría aún más el poder adquisitivo de los panameños.
Considera que los constantes incrementos producto de los elevados precios del barril de petróleo, pueden ocasionar una explosión social. Recordó que desde el pasado mes de febrero, el costo de la canasta básica familiar (B/.243.29) representa el 74.8% de las personas que perciben salario mínimo.