A más de un año que se anunciara la venta de la Casa Presidencial de Punta Mala, aún el Ministerio de Economía y Finanzas realiza la tramitación del informe pericial y del avalúo de la misma para la elaboración de pliegos.
De acuerdo con una escueta nota firmada por el ministro encargado de Economía, Eduardo Quirós, ya se efectuaron las inspecciones al área para determinar el avalúo y se trabaja en la elaboración de los pliegos.
La misiva con fecha del 21 de marzo del 2002 firmada por Quirós es una respuesta a una solicitud efectuada, el 26 de febrero del presente año por El Panamá América, basándose en el derecho que otorga la Ley de Transparencia.
Este diario solicitó información sobre el estado en que se encuentra la venta de la finca No.12092, ubicada en el sitio denominado Punta Mala, proceso que fue anunciado en diciembre del 2000 por la mandataria Mireya Moscoso.
Quirós sostiene que el monto del avalúo se dará a conocer cuando se publiquen los pliegos de cargos y agrega que desconoce si hay personas interesadas en participar en este proceso de venta.
Adelantó que esto se sabrá cuando se realice el llamamiento del acto público y aclaró que no se ha procedido aún a la venta, porque se deben cumplir todos los trámites previos estipulados en la ley. La decisión de vender la casa de Punta Mala surgió a raíz de los constantes intentos de algunos medios de querer realizar un reportaje a este inmueble.
La presidenta de la República, en su momento, declaró que pondría en venta la Casa Presidencial de Punta Mala para acabar con el "morbo" que existe en torno a esta residencia.
La Dirección de Aeronáutica Civil (DAC) estableció como perímetro de seguridad para la residencia de descanso, una distancia de 2.5 millas y 3 mil pies de altura.
Adicionalmente, sostuvo que el posible traslado del terminal de Albrook, además de traer pérdidas a los empresarios que han invertido en la adecuación y construcción de hangares, le daría un duro golpe a la aviación comercial local.
Las únicas opciones que quedan para la aviación civil, sería trasladar las actividades del aeropuerto Gelabert a Tocumen, o Howard, lo que resultaría perjudicial para pasajeros y empresarios por lo alejado de la ciudad.
Quienes objetan la ubicación del aeropuerto Gelabert insisten en que las recomendaciones del Comando Sur ponían el acento en los riesgos del retorno de los aviones que vuelan encima del Puente de las Américas y el cerro Ancón. Unicamente aceptaban los militares de EU los vuelos de helicópteros, subrayando que en cualquier momento las maniobras de aviones comerciales podrían desembocar en choques contra el cerro Ancón o el Puente de las Américas, con el agravante de que en la parte baja del área circundante están los gigantescos tanques donde se almacena combustible para atender a los barcos que transitan por el canal. Estas recomendaciones fueron desatendidas por Aeronáutica Civil en el gobierno de Pérez Balladares, quedando flotando la amenaza potencial de una posible catástrofe desencadenada por accidentes de aviones comerciales en esa zona.