Han pasado cuatro años desde que se detectó el envenenamiento masivo por dietilenglicol y las autoridades no tienen una cifra oficial de las víctimas fatales y los afectados.
Ocho mil fallecidos y dos mil sobrevivientes son las cifras que maneja el Comité de Familiares y Víctimas por el Derecho a la Salud y a la Vida.
Mientras que el Ministerio Público investiga 1,400 casos nuevos y se han interpuesto 1,665 denuncias (216 casos positivos, 157 fallecidos y 59 sobrevivientes).
Los que padecen las secuelas de haber tomado el jarabe expectorante sin azúcar envenenado, viven un tormento que terminará cuando el Estado acepte su responsabilidad y se haga justicia, manifestó Gabriel Pascual, vocero del Cómite de Familiares y Víctimas.
No hay buena atención.
Fredy Herrera sufre de dolores en la cabeza y huesos; además de cansancio general, es uno los pacientes afectados por el “jarabe maldito”.
Manifestó que la atención médica en la Caja de Seguro Social (CSS) no es la más apropiada para las víctimas del dietilenglicol.
El próximo domingo 17 de octubre se realizará una misa en la Iglesia del Carmen, en homenaje a los fallecidos.