Cuando el demonio le encendió la luz de su cuarto para fastidiarlo, el padre José Fortea no no le prestó atención.
Es uno de los 200 sacerdotes autorizados en el mundo, para realizar exorcismos. Considera que los demonios existen, igualmente que los fantasmas.
El Vaticano ha pedido a sus obispos que nombre exorcistas por el creciente número de creyentes que piden ser liberados del demonio. Atribuyen este aumento a la proliferación de sectas satánicas y al interés por lo esotérico.
Hizo su tesis sobre este tema a petición de su obispo. Leyó por dos años leyendo sobre el tema en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, uego se entrevistó con expertos y presenció exorcismos. Cuando volví a Alcalá, España, le encargaron los primeros casos.
Recuerda uno impresionante. Un chico de 22 años, hubo que sujetarlo entre varios, estaba tirado en el suelo y aun así se levantaba.
Profería gritos terribles, y empezó a decir los pecados de los presentes.
Forteano dice que la demanda de exorcistas crece porque cada vez hay más gente que invoca a fuerzas ocultas, ya sea con la guija, hechizos o a través de una secta satánica.
El exorcismo puede durar días o un par de sesiones. Depende del diablo que haya que expulsar.