La falta de agua dejó de ser un problema exclusivo de los sectores remotos de la ciudad. En el sector de San Antonio, corregimiento de Rufina Alfaro de San Miguelito, los residentes están desesperados por ese problema.
Durante un recorrido realizado por Panamá América se pudo conocer que en áreas como avenida Urracá No.1 y No.2 el líquido no llega los viernes, sábados y domingos.
Elvia de Lacayo, una de las lugareñas, explicó que en las noches les toca llenar tanques con agua porque al día siguiente la presión disminuye.
Otra de las alternativas es, como hacen algunos, ir a otras casas para poder bañarse para dirigirse al trabajo.
Esa misma situación la viven los residentes de las casas localizadas frente a la Escuela Pedro J. Ameglio.
Greta Guerra, quien está remodelando su hogar, indicó que debido a la baja presión ha tenido dificultades para terminar estos trabajos.
El problema es tan obvio que ni siquiera el recibo del agua les llega, pero por el temor de que el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN) les corte el poco suministro con el que cuentan, los hace acudir a las oficinas más cercanas a pagar, aunque el servicio sea deficiente.
Ese es el caso de Adolfo Ángulo, quien tiene más de 30 años de vivir en la avenida Urracá No.2. "Este problema lo tenemos desde hace más de un año, por lo que solicitamos a las autoridades que presten atención".
"La gente no coopera para ahorrar agua, los fines de semana abusan lavando vehículos, las casas y demás utensilios del hogar", así respondió Juan José Amado III, director ejecutivo del IDAAN a los cuestionamientos sobre el servicio deficiente en San Antonio.
Afirmó que el déficit de agua en la ciudad es de 20 millones de galones por día, por eso es necesario reducir la cantidad del líquido para estas barriadas.
Amado aseguró que por el momento, la falta de agua en esta barriada se debe a los daños ocasionados por una constructora que averío una tubería, pero personal del IDAAN ya está realizando las mejoras.
¡Auxilio, queremos agua!
La situación empeora, según los residentes, los fines de semana, justo cuando tienen que hacer sus oficios.