La necesidad económica es el denominador común entre la mayoría de las personas que invaden terrenos con el propósito de construir viviendas.
Sin embargo, también hay quienes se dedican a ello como un negocio cualquiera, ya sea formando supuestos comités o invadiendo lotes baldíos privados (o públicos) y luego registrándolos a nombre de otras personas.
Al tratar de poner orden, funcionarios del Ministerio de Vivienda han recibido desde amenazas hasta agresiones físicas por parte de esas personas inescrupulosas, que además juegan con las necesidades de la población.
Por lo pronto, en el lugar conocido como Nuevo México, colindante con la empresa Cemento Bayano, en la carretera de Calzada Larga en Chilibre, habitan cientos de familias invasoras con su secuela de problemas, producto de esa invasión.
Ese sector se ha dividido en 1 y 2. El sector 1 está habitado por personas que residen allí desde 1994, mientras que en el 2, hay residentes desde hace escasos 9 meses.
Este medio realizó una gira por el área. El primer sector está circundado por una calle de tierra. A lo largo de ella se observan las populares "telarañas", de las cuales se valen los moradores para tener energía eléctrica de manera provisional.
En esa área, mediante el esfuerzo de los pobladores, fueron colocados hace poco los postes, para luego instalar los cables que suministrarán energía a decenas de casitas, casi todas de bloque, aunque rudimentarias. Esperan a la empresa de energía eléctrica para que terminar el alumbrado y formalizar los contratos.
También cuentan con agua potable a través de tuberías instaladas por ellos mismos, tal como es habitual en terrenos invadidos, si bien se quejan de que el IDAAN no ha hecho trabajos allí, pero les hizo firmar contratos y el recibo de cobro llega puntualmente.
Sus lotes han sido medidos por el Ministerio de Vivienda y esperan formalizar el título de propiedad.
El panorama no es el mismo en el sector 2. Allí no hay viviendas de cemento, sino de zinc, madera y hasta de pencas. Sus residentes dicen habitar en el lugar desde hace unos 9 meses.
La mayoría de las casas estaban ocupadas, aunque algunas se veían vacías. Una de ellas, levantada con madera, destaca de las otras porque al lado tiene su rancho de pencas, estilo interiorano, donde sus "propietarios" disfrutan del frescor del lugar.
Allí estaban sentados dos santeños: Claudia Antúnez y Pastor López. Ellos llegaron al lugar hace nueve meses. Desde entonces, construyeron viviendas rústicas con pedazos de madera y sembraron desde tomates, pasando por pimentones, hasta caña de azúcar. También han sembrado árboles de sombra y frutales.
Aducen que la necesidad los llevó a invadir tierras porque no tenían dónde vivir. "Nosotros cuando invadimos aquí nos dijeron que nos iban a sacar, pero entonces nosotros les dijimos: nosotros no queremos que nos regalen nada", señala Claudia.
Tanto ella, como su tío Pastor dicen estar conscientes de que tienen que pagar por sus lotes, pero solicitan que les den facilidades de pago para hacerlo.
Ella trabaja planchando y haciendo comidas, por tanto no puede pagar una mensualidad alta, pero tampoco desea que le regalen nada, puntualizó.
"Yo tengo tres hijos, dos se casaron y yo vivía con el último...cuando se casó, salió esto y yo me vine para aquí", informa.
Según ellos, funcionarios del Banco Hipotecario les aseguraron que no iban a sacar a nadie del sector, especialmente a los que se han mudado a sus pequeñas casas y que les medirían los lotes.
Esta versión no coincide con lo expresado a este medio por parte del Ministerio de Vivienda.
Por lo pronto, los invasores de este sector se alumbran con velas, aunque aclararon que tienen una sociedad conformada por 10 de ellos a fin de obtener fondos para instalar la electricidad de forma comunal. La semana entrante formalizarán contratos, de acuerdo con sus declaraciones, "porque no queremos robarla (la electricidad) ni que nos la regalen".
También tienen agua potable comunal y transporte desde las cuatro de la mañana hasta las 11 de la noche. Esperan que pronto se les solucione el problema "y que no nos saquen de aquí".
¿QUE DICE EL MIVI?
¿Hay avivatos en estas invasiones? ¿Hay alguien aupando a los invasores? Según los entrevistados, no, pero el Ministerio de Vivienda tiene otra versión. Veamos:
Estos terrenos están adyacentes a la cuenca hidrográfica del Canal y hay un proyecto de ley que se piensa presentar, que puede incluir estos terrenos como parte de la cuenca que se debe preservar.
El director de Desarrollo Social del Ministerio de Vivienda, Elizandro Hernández, aseguró que no es que se les va a dar estos terrenos de Nuevo México 2 a los actuales moradores, sino que se buscan otros mecanismos para darles solución a los problemas de viviendas de esas familias invasoras.
Sin embargo, aseguró que el tema debe manejarse con cuidado, no sólo porque los terrenos pueden formar parte de la cuenca hidrográfica del Canal, sino porque hay algunos moradores que tienen lotes en otros sectores.
Funcionarios de la citada dirección del MIVI hicieron un recorrido por el área con miembros de la Comisión de Vivienda de la Asamblea Legislativa, según informó Hernández.
"Allí hay una corrupción palpante. La gran mayoría tiene terrenos en otras áreas y utiliza estos terrenos para casa de campo", aseguró el funcionario.
Agregó que "todavía no le hemos metido la mano ahí por el hecho de que cuando el Ministerio de Vivienda hace un censo en las áreas invadidas no les avisa a las personas. Lo hace de una manera sorpresiva para saber las causas de las invasiones y quiénes realmente necesitan".
Al mismo tiempo informó que en ese sector hay dos bandos: uno apadrinado por el representante del área y otro por un grupo organizado, que tiene una "guerra conflictiva".
Por tanto, el ministerio busca en primera instancia, la solución técnica y jurídica a esta situación, "porque allí hay un problema", sustentó.
Una vez solucionado esto, la Dirección de Desarrollo Social conjuntamente con la comisión legislativa de vivienda, tomarán la decisión definitiva sobre cuáles son las familias que realmente necesitan terrenos.
Allí hay capacidad únicamente para 68 familias, según le informó el Banco Hipotecario al MIVI. Si luego de adjudicar los 68 terrenos, aún quedan familias calificadas, según los estudios técnicos, sociales y jurídicos, entonces serán reubicadas en un terreno adyacente.
Por otro lado, informó la fuente que éstas deberán pagar por esos terrenos, e incluso, de ser necesario el MIVI subsidiará a las familias de escasos recursos, además de que pueden ser ayudadas mediante los programas de ayuda con que cuenta el ministerio. Pero primero hay que saber si formarán parte de la cuenca hidrográfica.
El funcionario se refirió asimismo, a los moradores del cerro en Tinajita, colindante con Cerro Batea, de cuya situación