Washington-. El primer presupuesto que el presidente George W. Bush envía al Congreso incluye un fuerte incremento en la ayuda que destinará a la lucha contra el narcotráfico en Colombia y los países vecinos para el año fiscal 2001-2002, a la vez que reduce los fondos para varios programas ambientales.
La asistencia antidrogas beneficiaría a Panamá por un monto de unos 20
millones de dólares, informaron fuentes oficiales a El Panamá América, tal como indicaron las últimas cifras anticipadas en este periódico.
Según el Departamento de Estado, la combinación del Plan Colombia y de la estrategia andina, fortalecerán los programas de erradicación de cultivos de coca, sobre todo, en la región del Putumayo en Colombia, y evitará que el problema se traslade a los países vecinos.
El proyecto de presupuesto, que debe ser aprobado por el Senado y la Cámara Baja, menciona 11 millones para Panamá, pero esta suma sólo abarca la ayuda directa para la lucha antidrogas y no especifica otros 9,670,000 en asistencia adicional.
Según funcionarios del Departamento de Estado, la asistencia adicional incluye 4.5 millones en fondos para el desarrollo, 4 millones en concepto de "apoyo económico", 1 millón en apoyo militar y 170,000 dólares para el entrenamiento de las fuerzas de seguridad panameñas.
Ese dinero es parte de un paquete de 731 millones de dólares que se destinarían para la lucha contra el narcotráfico y la ayuda a los países vecinos afectados por este problema.
El objetivo del Plan Colombia es reducir en 30 por ciento los cultivos de coca, para fines del 2002 y erradicar por completo los de Bolivia, país que recibirá 54 millones para la lucha antidrogas y 47 millones para el desarrollo social.
También Perú recibirá 77 millones para la lucha antidrogas y 79 millones para el desarrollo social, mientras que Brasil recibirá sólo 15 millones, Venezuela 10 millones y Ecuador un total de 39 millones.
La suma total del presupuesto llega a casi 2,000 millones que incluye los incrementos para los departamentos de educación y defensa, al tiempo que reduce algunos programas federales y se aferra a una propuesta de recortes impositivos que el Senado ya redujo drásticamente de lo que había solicitado Bush.
"Un presupuesto refleja las prioridades de una nación, sus necesidades y sus promesas", indicó el presidente en el mensaje que acompañó el voluminoso documento. "Es un presupuesto que protege a los contribuyentes, a los niños, nuestro superávit. Financia nuestras necesidades sin los excesos".
La referencia a "excesos" parece ser una indirecta al presupuesto anterior presentado por Clinton. Específicamente Bush limita al 4 por ciento el aumento de gastos en programas obligatorios como el Medicare y el Seguro Social, en contraste con un límite del 8 por ciento en el último presupuesto diseñado por Clinton.
Entre los recortes más destacados figura una reducción en varios programas ambientales de unos 2,300 millones de dólares en el próximo año fiscal. El presupuesto prohibiría que Estados Unidos gaste más dinero para poner en ejecución el Tratado de Kioto de 1997, dirigido a reducir la emisión de gases de efecto invernadero, y del que Washington se retiró el mes pasado.
Entre los programas federales afectados por el recorte se encuentran también los de protección del aire y el agua, investigaciones sobre calentamiento global, actividades de parques nacionales y bosques y conservación de la tierra.
La propuesta de Bush afrontará un complicado recorrido en el Congreso. Los demócratas comenzaron de inmediato a analizar el masivo documento para identificar y criticar sus recortes en gasto, diciendo que serán los más necesitados los que sufrirán para satisfacer el anhelo de Bush de una reducción impositiva de 1,600 millones de dólares.
El presupuesto calcula que la economía de Estados Unidos crecerá un 3.3 por ciento en 3003, un 3.2 por ciento en 2003 y 2004 y un 3.1 hasta el 2011.
Al presentar el documento al Congreso, la Casa Blanca destacó los incrementos para los sectores de la educación y la defensa, al tiempo que reduce algunos programas. Entre los recortes más destacados figuran los propuestos a uno de los programas predilectos del ex presidente Bill Clinton, referido a la contratación de 100,000 nuevos agentes que incluyen incrementos para los sectores de la educación y la defensa.