Las autoridades judiciales se encuentran tras la pista de uno de los colombianos vinculados a una organización de extranjeros dedicados a hurtar en residencias, ubicadas en sectores de clase alta en la ciudad capital.
El extranjero fue identificado como Andrés Panqueva Buitrago, quien junto a tres colombianos y un panameño llamaban por teléfono a las empleadas domésticas y les comunicaban que el dueño de la residencia tenía problemas con las autoridades judiciales y por eso debían recoger todas las prendas y dinero que estaban guardados, los que debían ser entregados en ciertos lugares para pagar honorarios de los abogados que iban a necesitarse.
La Policía Técnica Judicial (PTJ) anunció que producto de estos ilícitos que se venían cometiendo desde el 9 de junio en áreas como Hato Pintado, Costa del Este y Condado del Rey, los aprehendidos lograron llevarse un aproximado de B/. 50, 000 en prendas y B/.470 en efectivo.
Las pesquisas han revelado que algunos de los colombianos aprehendidos residen en Panamá, mientras que el cabecilla de la banda llegó al país el 6 de junio. En cuanto al panameño, se conoció que éste se dedica a la venta y arreglo de joyas. Las investigaciones han pasado a la Fiscalía Auxiliar.
Una vez agotado el dinero la personas es abandonada en un lugar solitario o dentro de su vehículo, amordazada y atada.
El inspector Manuel Bonome, de la División de Criminalística, aseguró que quienes se dedican ha esta actividad actúan con gran violencia para intimidar a sus víctimas y lograr sus propósitos.
Precisó que las víctimas son retenidas un promedio de cinco a seis horas y, en ese lapso, la persona es sometida psicológicamente.
Una de estas bandas utilizaba un escopeta calibre 12 para reducir a sus víctimas; en ocasiones, les apuntaban directamente a la cabeza o a la boca.
Sin embargo, a veces los secuestradores se equivocan y atacan a personas que no tienen grandes sumas de dinero, pero aún así exigen todo el dinero que puedan conseguir.
Una de estas equivocaciones puso a grupo de secuestradores en apuros. La víctima fue detectada en un "mall" de Ave. Balboa, la abordaron y sólo tenía bolsas de supermercado y en su tarjeta B/. 200.
La víctima, una mujer de 55 años de edad, a quien se le subió la presión arterial y estuvo apunto de sufrir un ataque. Los secuestradores, en un gesto de "solidaridad" fueron hasta una farmacia y le compraron medicinas para que se recuperara.
En otro caso, los secuestradores entregaron B/. 4.00 para un taxi a dos de sus víctimas. Sin embargo, en otros países las bandas dedicadas a esta actividad son más violentas y no dudan en dar pasos agresivos con tal de conseguir su objetivo.
En México y Venezuela los secuestradores si exigen dinero a cambio de sus víctimas, y envían dedos u orejas de ellas como amenaza de que están dispuestos a todo.
La violencia en estos casos es muy marcada y el tiempo también, ya que la retención no pasa de las 48 horas. En Panamá todavía no se ha generalizado este delito.