Tiene apenas 23 días de nacido y ya es casi una celebridad. Los obsequios le llegan desde cada rincón del país, mientras él, impasible, se entretiene en posar para los fotógrafos y mirar muy detenidamente a su madre.
Daniel Ferro, hijo del embajador estadounidense en Panamá, Simón Ferro y su esposa, Carmen
Ferro, fue presentado ayer ante los medios de comunicación social.
Es el primer hijo de embajador de Estados Unidos que nace en Panamá, por lo que ha hecho historia en la sede diplomática.
El pequeño Daniel hizo, como quien dice, su entrada triunfal a la espaciosa sala de la residencia del embajador.
Estaba enfundado en una delicada sabanilla blanca, calada, con un lazo de cinta de doble brillo del mismo color.
Ese calado nos pareció muy típico del trabajo realizado por la mujer santeña, que cala hilo por hilo, con una delicadeza tal, que el resultado final es digno de ser lucido por el más apuesto príncipe de los cuentos de hadas.
Le hicimos la observación a la madre de Daniel, quien sorprendida rió abiertamente e informó que, precisamente, esa sabanilla le fue obsequiada por la presidenta Mireya Moscoso, por tanto, debió haber sido confeccionada en Los Santos, donde se crió la mandataria.
COMO UN PRINCIPE
Y justamente, como un pequeño príncipe lucía Daniel ayer en la tarde, cuando fue presentado a la prensa nacional ataviado con esa sabanilla en honor a la presidenta, según informa su madre.
Se parece a su papá, aunque también a su hermana menor, si bien Carmen Ferro se cuida mucho de decirlo por temor a herir la susceptibilidad de los otros hermanos, como dice entre risas.
"Ahora mismo al bebé no le faltan brazos, se lo pelean entre sus hermanos", añade.
Pesó 6 libras con 14 onzas y midió 50 centímetros al momento de nacer el 7 de junio, a las 11:29 p.m. Fue un parto normal, bueno.
Desde los 2 meses de gestación, el ultrasonido reveló que sería varón. Ahora lo atiende su pediatra, el doctor Pedro Vargas.
A sus 23 días, es un pequeño que duerme tranquilo hasta 6 horas seguidas. No molesta y si se levanta para comer (su madre lo alimenta únicamente con leche materna), ella es la que lo atiende, mientras el embajador le frota su brazo, como alentándola y solidarizándose con su función de madre. Durante el día sí lo atiende siempre que puede.
¿PRUEBA DE ADN?
Como la mayoría de los bebés recién nacidos, Daniel tiene los ojos de un color aún indefinido, sin
embargo, su madre espera que sean "de color cafecito, si no, su padre prometió una prueba de ADN", señala en medio de carcajadas ante la ocurrencia.
Es el primer hijo de la pareja, si bien, tienen cuatro más de anteriores matrimonios.
Se llama Daniel a secas, sin segundo nombre, porque le gustó a sus padres debido a que se puede pronunciar fácilmente en Inglés y en Español, tal como el de sus hermanos Simón Jr., de 21 años; Alejandro, de 20; Cristina, de 16 y Carolina, de 10.
NACIO EN LA PATRIA QUE LE SIRVE DE HOGAR
El no nació en Panamá por accidente. Su madre pudo haber viajado a Estados Unidos a dar a luz, tal como lo hizo años atrás la esposa del ex embajador Ambler Moss. Pero no lo hizo porque hoy, según dijo, Panamá es su hogar y se siente muy bien en su casa. Quería estar con su esposo y sus otros hijos (que estudian en Panamá) en ese importante momento para la numerosa familia.
Casi todos los abuelos ya conocen al niño. Su mamá vino, al igual que sus suegros. Pronto vendrán dos tías y el abuelo materno.
EL BAUTIZO
Carmen Ferro, sencilla, elegante, vestida con un conjunto de pantalón y camisa lila, informó que no tienen fecha para el bautizo aún. Desean celebrarlo en Panamá, pero aún no está decidido porque toda la familia está en Estados Unidos.
La hermana Carolina, de 10 años, será la madrina. El papá de ella será el padrino.
EL EMBARAZO
La madre, de 38 años de edad, tuvo un embarazo normal, incluso mejor que el anterior. Es más, estando embarazada le correspondió atender todas las actividades relacionadas con la transferencia del Canal de Panamá y no tuvo ningún contratiempo.
AGRADECIMIENTO
Se siente feliz de que su hijo haya nacido en suelo panameño "porque afortunadamente hemos sido tan bien acogidos por Panamá y yo he sentido tanto cariño, sobre todo en estos días donde uno lo necesita", revela la señora Ferro.
"Me he sentido como asombrada por tanto cariño y quiero tomar la oportunidad para darle las gracias a todas nuestras amistades y a todas las personas que sin conocerlos...".
Hace una pausa para explicar que desde Chiriquí, una señora mayor les mandó unas motitas (zapatitos) que ella había tejido, aunque ella no la conoce. Este detalle lo da a conocer con marcado entusiasmo y agradecimiento, el que hizo extensivo al equipo médico y de enfermeras del Hospital Paitilla, donde se produjo el alumbramiento.
ATENCION PERSONALIZADA
Esta dama, que debe atender un sinfín de compromisos, luce delgada, estilizada, relajada y sin signos de depresión post parto. Ella no usa "prácticas" (enfermeras que atienden a los recién nacidos) porque en Estados Unidos no se acostumbra, más bien ella es "la famosa práctica", según dice.
Su hijo duerme en la misma recámara con sus padres, como cualquier hijo de vecino, en una cuna de madera de fresa. Es de carácter tranquilo. Le gusta jugar con una maraca que le compró su mamá en Estados Unidos.
LOS "BABY SHOWERS"
Se le hicieron 7 "baby showers" en Panamá. Tuvo tantos obsequios y tantas demostraciones de cariño esta mamá, que repite una y otra vez que agradece a los panameños tantas demostraciones de afecto, tanto antes como después del nacimiento.
Fueron tantos los "baby showers" que cuando visitó a sus familiares en Estados Unidos estando embarazada, le quisieron celebrar uno allá. Ella lo rechazó, pues deseaba descansar y el futuro bebé nadaría en regalos. Y, por si fuera poco, el Departamento de Estado emitió un boletín alusivo a este nada común nacimiento.
Y es que la mayoría de los embajadores ya no están en edad de tener bebés, además de que cuando nace algún hijo de embajador, el parto siempre ha sido en su país de origen, que no es el caso del pequeño Ferro.
¿SERA PRESIDENTE?
Daniel pasará el primer 4 de julio de su vida (día de la independencia de Estados Unidos) en Panamá, sin los famosos desfiles militares ni las grandes celebraciones de antaño, cuando había bases de ese país en territorio panameño.
Su certificado de nacimiento fue expedido en Panamá, sin embargo, aunque es panameño, Estados Unidos únicamente reconoce la ciudadanía estadounidense, lo que le mantiene las puertas abiertas por si un día decide candidatizarse para presidente de esa nación. También podría serlo de Panamá.
Al hacer referencia a este hecho, la madre, entre risas y bromas, sostiene que espera que su hijo "sea sensato y jamás se le ocurra dedicarse a la política".
Espera que cuando se llegue el término de su misión diplomática en Panamá, pueda venir de paseo al país que vio nacer a su hijo, para que éste lo conozca, porque esta coyuntura ha creado un vínculo muy significativo entre su familia y la nación panameña.
Por lo pronto, este pequeñín se ha convertido en otro tesoro invaluable dentro de la familia. Un tesoro que todos se pelean por tener en sus brazos y cuyo nacimiento marca un hito en la historia de las relaciones de Panamá con Estados Unidos, pues según su mamá, este hecho une más los lazos de convivencia pacífica entre ambos países.