Aunque satisfecho por el resultado, Berbey siente que a la justicia le falta transparencia y agilidad, lo cual es recogido en entrevista brindada a este diario.
Su desconfianza en el sistema lo llevó a someterse al escrutinio de un jurado de conciencia, el que a la medianoche del viernes pasado, unos minutos antes de que arrancara el carnaval, dictaminó su inocencia.
En un juicio de cuatro días terminó lo que a la justicia le tomó una década de investigaciones y procedimiento. La esposa de Berbey, Omayra García, es abogada y tramitaba un caso en 1993, el que se ventilaba en el Juzgado Cuarto de Circuito de lo Civil, a cargo de Aidelena Pereira.
Poco tiempo después la jueza Pereira ordenó el arresto de la abogada por lesiones, daños y faltas a la ética, cargos que ésta negó enfáticamente.
El 12 de octubre, según el entrevistado, la jueza se presentó a la corregiduría de Bella Vista, donde García ventilaba un caso penal, acompañada por policías y giró instrucciones para detenerla.
La abogada llamó a su esposo, quien se presentó a la escena y al ver que la iban a esposar, sacó un arma calibre 22. El seguridad de la ex jueza se le abalanzó y el arma se activó, saliendo un disparo que hirió accidentalmente a Pereira en la espalda.
A los Berbey los detuvieron. Su esposa pasó cinco días en el Centro Femenino de Rehabilitación y él dos meses en la ahora desaparecida Cárcel Modelo. Berbey indicó a El Panamá América que se le fijó una fianza de medio millón de balboas, la que fue apelada y finalmente quedó en 250 mil balboas. También se le impidió salir del país.
Considera que la suma es excesiva y "abusiva", como para que no saliera de prisión.
Su esposa se encargó legalmente del caso y finalmente él logra la fianza de excarcelación, pero como también ella sería testigo en el juicio, la defensa estuvo a cargo de Ana Belfon.
Eduardo Berbey no justificó su proceder ante El Panamá América, pero expresó su malestar por la forma como se manejó el caso para escuchar su versión. Indicó que un fiscal, cuñado de la parte acusadora, estuvo en primera fila los cuatro días del juicio, cuando no tenía ninguna relación con el proceso.
También se quejó porque en el tribunal le rechazaron el 72.8% de las pruebas que quería incluir para su defensa.
Adujo que lo indagaron por lesiones, pero lo acusaron de tentativa de homicidio. El día del juicio el magistrado principal se declaró enfermo y el suplente también.
Berbey afirma que durante el proceso se perdieron evidencias, incluyendo el revólver y se presentó un vídeo "editado" de una televisora local en la que se recogían declaraciones suyas el día en que lo detuvieron. Indica que afortunadamente su defensa logró una copia de la entrevista original, para que no le sacaran de contexto lo que dijo.
El comerciante, que por diez años tuvo el país por cárcel, señaló que el juicio se programó para el periodo de precarnaval para que la información pasara inadvertida, pues el caso que antecedió al hecho principal por el que se le juzgó, estaba rodeado por injusticias.