Bibliografía desactualizada, libros deteriorados, ataque de polillas, filtraciones de agua por el techo y estructuras extremadamente modestas, resumen el estado de las bibliotecas públicas en las provincias del país.
Hasta el momento no ha habido ningún movimiento nacional renovador para las bibliotecas públicas, importantes centros de consulta e investigación para estudiantes y particulares.
Bocas del Toro es una provincia olvidada. La única instalación que que trata de cumplir con esta tarea pertenece a la Iglesia Católica Santa Isabel de Changuinola. Con el esfuerzo de sacerdotes, donantes locales, nacionales y extranjeros han adquirido algunos libros y enciclopedias, pero son muy antiguos.
Johana Sánchez, una estudiante herrana, nos dice que antes iba con frecuencia a la biblioteca, pero ya no porque los libros de consulta están desactualizados.
Igual situación se registra en la Biblioteca Hortensio De Icaza, en La Chorrera.
Las carencias son tan desesperantes, que en Aguadulce sacan copias y venden tanto gaseosas como galletas para captar ingresos que les permitan comprar más libros.
El municipio sólo los apoya con B/. 26.66, lo que poco les resuelve.