Juana Carrillo se pregunta en el portal de su humilde hogar cuál será la suerte de ella, su esposo y sus ocho hijos, tras 10 días de haber perdido lo poco que tenían en las inundaciones que dejó la crecida del río Tocumen.
Junto a su hija Franshesca y otros miembros de la familia, estos panameños afectados por las recientes inundaciones, esperan una pronta solución.
"Todos vienen a ver lo que sucede pero la solución final no nos llega nunca", dice Franshesca, una de las hijas mayores de la señora Juana.
La escasa ayuda fue bien recibida por todos los afectados (40 Balboas en bonos de comida), pero Brenda de Quintero espera que una solución definitiva llegue a las humildes familias que viven en el sector de Tocumen.
"Quisiera que me reubiquen", expresa Brenda, mientras su pequeño Jamir de sólo 3 años, juega con su enlodado triciclo, en medio de los escombros que dejó la inundación ocurrida.
Una ayuda y nada más, este es el sentir generalizado de muchos afectados por las recientes inundaciones ocurridas en Tocumen y Juan Díaz.
Ilka de Torres perdió gran parte de sus muebles debido a las fuertes inundaciones en Santa Inés, en el corregimiento de Juan Díaz.
La adecuada canalización del río y la reubicación de algunas familias, es lo que esperan cientos de moradores de ambos sectores.
Ante los posibles traslados varias familias esperan recibir el apoyo del Gobierno para no pasar nuevamente por tan difícil situación.