E l informe del Cuerpo de Bomberos de Panamá del incendio en el sector El Águila en Curundú, no aclara si hubo mano criminal o si se trató de una falla eléctrica.
Ninguna de las dos hipótesis se podrán comprobar, al menos por la Oficina de Seguridad, informó el secretario general de esta unidad de investigación, Adelaido Pérez.
“Fue difícil obtener las pruebas, luego de abandonar el área y que la escena fuese alterada, ya que se removieron los escombros”, subrayó Pérez.
Todos los elementos que servían como evidencia se carbonizaron y también desaparecieron del lugar.
Los bomberos solo cuentan con tres testimonios de moradores del lugar incendiado el pasado viernes.
Se trata de la madre de los dos niños que fallecieron durante la tragedia y dos vecinos.
La Policía Nacional que custodiaba el lugar el pasado viernes en horas del mediodía, luego de un tiroteo en el sector de Santa Cruz salió hacia el operativo. Esta situación provocó que el personal de la Oficina de Seguridad de los Bomberos, de la Dirección de Investigación Judicial y la Fiscalía Auxiliar, quedaron con tan solo cinco policías por lo que se retiraron del área.
Los damnificados y moradores del área al ver que el personal de investigaciones se retiraba, decidieron llevarse todo lo que quedó del siniestro.
Un total de seis barracas fueron consumidas por las llamas y cinco resultaron afectadas por el agua cuando se extinguía el incendio.
Durante la tragedia perdieron la vida los hermanitos John Jairo, de tres años y Emmanuel Gudiño, de un año, quienes permanecían solos en la casa donde se presume se inició el incendio.
La madre de los infantes Karelis Rodríguez, quien vende periódicos retornó a su casa, encontrando la noticia de que sus niños murieron en el fuego.