Nación

Bruenner y Mayne: informes que quedaron en el olvido


Panamá es el país de los informes y los estudios. Y en materia de urbanismo son muchos los que se han hecho, pero cuyas recomendaciones viven el sueño eterno en los archivos. El primer informe en materia de planificación urbana en Panamá, fue elaborado por el vienés Karl H. Brunner, contratado por el gobierno del Dr. Arnulfo Arias Madrid, para que estudiara los principales problemas urbanos de la ciudad capital.
Brunner presentó en enero de 1941 su "Informe sobre el desarrollo urbano y el Plano Regulador de la Ciudad de Panamá". El informe del Dr. Brunner constituyó el primer diagnóstico sobre los males que aquejaban a la urbe panameña y presentó una serie de recomendaciones para resolverlos. El técnico urbanista propuso en su informe, un ensanche de avenidas y calles, y la apertura de nuevas vías, recomendaciones que aún hoy pudieran ejecutarse.
Desde esa época, Brunner señaló recomendaciones para aliviar el congestionamiento de vehículos. A juicio del técnico, la congestión vehicular se solucionaría aplicando el sistema de circulación giratoria ("rond-point") en varios puntos de la ciudad. El sistema sería lo que se conoce como puntos de retornos.
En cuanto al crecimiento urbano, el profesor Brunner recomendó el levantamiento topográfico de aquellas zonas en que sus propietarios proyecten urbanizaciones o ensanches de ellas. Indicó que todo proyecto de urbanizaciones debe exigir la reglamentación de éste, ajustada a las disposiciones que el Gobierno prescriba.
Brunner presentó por separado un proyecto de reglamento de urbanizaciones en la ciudad de Panamá, que más tarde sirvió de base para la creación de una legislación al respecto. Observó la necesidad de viviendas populares y la señaló como uno de los problemas sociales más urgentes de la ciudad de Panamá. Brunner apuntó que la solución al problema habitacional no puede regirse por el principio de la oferta y la demanda.
Los avalúos, de acuerdo con el experto, deben hacerse "con todas las consideraciones posibles de los intereses de los propietarios, porque de lo contrario, el capital privado perdería confianza en esta clase de inversiones y alejaría definitivamente de la construcción de casas colectivas".
No obstante, el experto recomendó que el Estado no se encargue de la construcción y del arrendamiento de las nuevas viviendas; primero, porque la autoridad pública construye a un costo más alto, y segundo, porque los habitantes se acostumbran a recibir una casa del Estado como una especie de asistencia social y se dificultan los procedimientos para el cobro de inquilinos morosos.
Recomendó la creación de una Corporación de la Vivienda, como sociedad anónima en que el Gobierno tenga representantes. El capital inicial de la corporación se formaría mediante la emisión de acciones; las ganancias se limitarían a un cierto porcentaje que se creyera conveniente y el excedente se invertiría en mejorar las viviendas creadas.
Entre otras tareas urbanísticas adicionales, Brunner recomendó la formación de un gran parque forestal a continuación del parque campestre existente en Panamá Viejo, con jardín botánico, campo deportivo y el acondicionamiento de playas apropiadas, higiénicas y no afectadas por las mareas; también balnearios a orillas de los ríos (Juan Díaz y Pacora).
Estos lugares de recreo, según el experto, se destinarían principalmente a la clase media, que no dispone de medios suficientes para diversiones sanas. Recomendó además, la creación de una ciudad-jardín satélite en la montaña, unida por carretera con la ciudad, y destinada a recreos de fines de semana, con casas campestres, capilla, hotel, un pequeño centro comercial, escuelas y albergues de clubes sociales.
REPERCUSIONES DEL INFORME BRUNNER
La repercusión inmediata del informe Brunner fue la promulgación de la Ley No.78 de 1941 por la cual se reglamentan las urbanizaciones en la República de Panamá. Por medio del mandato de esa legislación, todo proyecto de urbanización debería, en adelante, ser aprobado por el Ministerio de Salubridad y Obras Públicas, hoy Ministerio de Obras Públicas (MOP).
Otras medidas que se tomaron como repercusión del informe fue que los planos de los proyectos de urbanizaciones se prepararan a escala de 1:2,000 ó mayor e indicaran: localización, coordenadas del plano de la ciudad, curvas de nivel y otros detalles topográficos; construcciones, vías, conexiones y enlaces con las vías principales existentes, así como denominación de la urbanización. En todo proyecto de urbanización deben señalarse los usos que tendrán las zonas, entre éstos, culturales, residenciales, comerciales, industriales, mixtos u otras, según las recomendaciones adoptadas del informe.
INFORME MAYNE
En 1958, el Gobierno de Ernesto De La Guardia gestionó la misión del doctor Alvin Mayne, Director de la Oficina de Economía Estadística de la Junta de Planificación de Puerto Rico, para que estudiara la situación del desarrollo del planeamiento económico en Panamá y formulara recomendaciones.
El informe del doctor Mayne definió un programa para concretar las funciones de la planificación económica en Panamá. También puntualizó que los estudios específicamente recomendados no serían de valor alguno a menos que fueran encaminados a influir sobre las decisiones presupuestarias, legislativas y de organización.
A TAL EFECTO, SUS PRINCIPALES RECOMENDACIONES FUERON
1. La función principal del planeamiento en Panamá debería ser la de orientar los gastos para obtener el mayor crecimiento económico social. Subproductos resultantes serían las propuestas legislativas y de organización. Sobre esta recomendación, señaló que debido a que muchos de los programas del Gobierno tendrían efectos especiales, como carreteras, escuelas, energía eléctrica, entre otros, era necesario que las proyecciones se hicieran en el ámbito regional. 2. Que una vez hechas las proyecciones económicas y sociales, se preparara una serie de estudios de implicaciones para cada programa de Gobierno, ya fueren de los ministerios o de las agencias autónomas.
Los propósitos de esta recomendación eran, entre otros, los de efectuar las proyecciones de gastos de Gobierno para el programa de cada agencia gubernamental, así como las acciones legislativas para asegurar la participación del sector no gubernamental local y foránea de manera coordinada. Consideró el doctor Mayne que, para hacer efectivas las recomendaciones, tendrían que instituirse los siguientes principios fundamentales de organización administrativa:
Definición de los responsables por la toma de decisiones. Contar con personal especialmente preparado. Organización de todas las funciones de Gobierno para definir los programas y las acciones a ejecutarse.
CONSECUENCIAS DEL INFORME MAYNE
Como consecuencia de las recomendaciones de la misión Mayne, se crea la Dirección General de Planificación y Administración (DGPA) y su puesta en marcha le correspondió a otra administración de Gobierno que se inició en 1960. Una de las primeras actividades de esa oficina fue la preparación del Programa de Desarrollo Económico y Social, establecido por la Alianza para el Progreso. La DGPA se constituyó en el nacimiento del Ministerio de Planificación y Política Económica (MIPPE), en 1973, que hoy día es el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).
SE PERDIO UNA OPORTUNIDAD
De acuerdo con el planificador y arquitecto Alan Smith V., al haber hecho caso omiso a las recomendaciones del informe Mayne, se desaprovecharon excelentes oportunidades para concretar la organización, formar el personal idóneo necesario y consolidar un proceso para encauzar la planificación del desarrollo de manera seria en Panamá, hasta hoy pendiente.
A juicio de Smith, los desaciertos y las omisiones tempranas, impunes, obedecieron también a la soberbia de algunos, que al final condujo a enormes despilfarros. Bibliografía: Angel Rubio:La Ciudad de Panamá y Arq. Alan Smith V.: Planificación del Desarrollo en Panamá.


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25905
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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