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Visten trajes franceses de B/.150 con especificaciones de seguridad para disimular sus armas de precisión y equipo de comunicación. Pero de ser necesario, estos escoltas pueden calzarse botas militares de selva y manejar equipo para áreas inhóspitas.
No se trata del mandatario Martín Torrijos, el Jefe de la Policía Nacional o la Procuradora de la Nación. Es Pedro Miguel González, el presidente de la Asamblea Nacional, quien en los últimos tres meses y medio gastó en su seguridad personal y la de sus oficinas B/.156,066.53 del presupuesto del Órgano del Estado que dirige.
Estados Unidos considera a González un “prófugo” de la justicia y su elección como presidente provocó una tormenta política, que amenaza con hacer naufragar el Tratado de Promoción Comercial (TPC).
González enfrenta en el Tribunal del Distrito de Columbia cinco cargos criminales por el asesinato del soldado estadounidense Zak Hernández y el intento de homicidio de Ronald Marshall y Jefrey Moore, el 10 de junio de 1992 en Chilibre.
Estas compras, tal vez, tengan que ver con lo que publicó la semana pasada el New York Times, de que González teme que cazadores de recompensas profesionales traten de llevarlo a Estados Unidos.
La seguridad de González contrasta con la de su inmediato antecesor, su copartidario Elías Castillo, quien aseguró que solo tenía un conductor-escolta, que portaba un “viejo” revólver calibre 38.
"Mi chófer casi estaba armado con un biombo", bromeó Castillo.
Los B/.156,066.53 que ha gastado González representan el 50% de los B/.314,940 que destina la Asamblea para pagar la planilla anual de los 53 agentes de su Departamento de Seguridad.
González se negó a explicar el uso de estos fondos públicos. Tampoco quiso precisar quiénes son los escoltas que contrató, cuánto cobran y qué entrenamiento tienen.
En medio de evasivas, dijo que trata de enmendar "la deficiente" seguridad de la Asamblea.
Aseguró que no teme a ser secuestrado y dijo que la política interna de Panamá no puede decidirse en Washington.
Un cálculo conservador hecho por este diario, asignándole un salario mensual de B/.600 a los 12 escoltas, arroja B/.7,200 mensuales, que representan el 27% de los B/.26,245 que paga la Asamblea a su cuerpo de seguridad por mes.
Armas y tecnología. Las facturas son claras. hurgó en ellas y encontró cosas interesantes.
El pasado 22 de noviembre, la Asamblea compró de forma directa 12 pistolas 9 milímetros de cañón largo y mira fija, 4,500 balas, 25 cargadores y 10 pistolas eléctricas de 800 mil voltios. Esto costó B/.17,505 e incluye fundas para pistolas y municiones hechas en Israel.
Mediante una "compra apremiante", adquirió el 13 de noviembre equipo tecnológico y de seguridad valorado en B/.6,776.
Esto incluye un mini detector de micrófonos, que sirve para evitar el "espionaje profesional" a través de micrófonos clandestinos, teléfonos móviles o cámaras.
También compró un kit de micrófonos oculto que sirve para escuchar con alta fidelidad lo que ocurre fuera de los vehículos, activar un altavoz de gran capacidad y sirenas de seguridad.
Este equipo se instaló en las dos camionetas doble tracción Toyota Fortuner que González ordenó comprar, de manera "urgente", el 14 de septiembre por B/.74,451.53.