Los 30 buses “diablos rojos” por los cuales el Gobierno desembolsó B/ 175 mil fueron sacados del sistema con el fin de convertirlos en chatarra.
El pasado 29 de mayo, y a pocos días de culminar su gestión como director de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT), Heraclio Batista aseguró que “cuando fueron rescatados eran destinados, simplemente, a chatarra”.
Sin embargo, durante varios meses, los directivos de la ATTT anunciaron que los buses iban a funcionar en el sistema colectivo, pero administrados a través de una Gerencia Metropolitana.
Este plan nunca se concretó, como tampoco la idea de añadirlos como buses “colegiales”, según Batista, porque al momento que la Corte Suprema de Justicia suspendió el proyecto Transmóvil, “esto ha quedado en un stand by”.
Para el abogado Víctor Martínez “esto no es más que un dinero que se botó y no se volverá a recuperar”.
El letrado calificó de “lamentable” que ese dinero se haya pagado por chatarras, conociendo la necesidad de las personas que han salido lesionadas en accidentes”.
Los buses, finalmente, están sin ningún uso, en el patio del Servicio Nacional Aeronaval, y las demandas al Transmóvil, pendientes en la Sala Tercera de la Corte Suprema.