DOS DÍAS después de la visita del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, a Panamá, es probable que este país, de 3 millones de habitantes, no sea parte de sus conversaciones en las tardes de té, sin embargo, acá el asunto es diferente.
Ayer no faltó quien comentara que la ministra de Vivienda, Balbina Herrera había sido la gran ausente. "Ella no estuvo", "ella no fue a los actos" se escuchó, pero ¿dónde estaba la ministra?
No sólo estuvo en la conferencia de prensa de Bush y el mandatario Martín Torrijos en la Casa Amarilla de la Presidencia de la República, sino que accedió a contestar a los periodistas todo cuanto quisieran.
Llegó a las 9:20 a.m. vestida de negro. Lucía un conjunto sobrio, de falda poco más abajo de la rodilla y poco maquillaje.
Herrera era parte de la comitiva de ministros de Estado panameños que se ubicaron en una de las dos filas de invitados especiales en el salón programado para la conferencia.
Los tiempos cambian. La dirigente de 1992, cuando George Bush, presidente de EU, arribó a suelo panameño generando una ola de protestas, es hoy, después de 13 años, cuatro meses y 26 días, ministra de Estado.
Fue justamente Balbina Herrera la elegida, al final del evento, para conversar sobre la limpieza de los polígonos de tiro.
Para entonces, ya el presidente norteamericano había hablado. La de Bush fue una intervención literalmente variada. Comenzó por agradecer la hospitalidad, continuó entre las felicitaciones a Panamá por jugar buen béisbol y los tornados y huracanes que han sacudido a varios estados de su país para concluir casi abruptamente con la importancia de la democracia.
Lo cierto es que más adelante vendría lo mejor. ¿Cómo respondería Bush a la curiosidad periodística y sobre todo ciudadana de saber cuándo finalmente se definirá lo de la limpieza de polígonos?
Así lo hizo: "Teníamos obligaciones bajo el Tratado y creemos que hemos cumplido. Hay diferencia de opiniones, pero seguiremos hablando".
Si Washington "cree" que cumplió, ¿cómo entonces se les convencerá de lo contrario? Al menos Balbina Herrera no conoce aún el método, así lo dijo poco antes de retirarse de la Casa Amarilla, pero de lo que sí está convencida es de que el país norteño tiene interés, porque se ha dejado abierta la posibilidad de seguir conversando.
Al salir del Palacio de las Garzas se observó a una ministra de Vivienda seria. Durante el recorrido a la Casa Amarilla conversó con los titulares del MIDA y del MEF.
Balbina Herrera observó atenta cada detalle del intercambio entre los mandatarios Torrijos y Bush, esta vez sin protestas y sin mayor gesto, que su seriedad permanente.
Bush en Panamá, lo que se quedó en el tintero
Tanto Bush como Torrijos, reconocieron que hay diferencias sobre el tema de los polígonos.