Según José Del Carmen Jaén, supervisor de Áreas Verdes y Peligro Aviario del Aeropuerto Internacional de Tocumen, ellos se reúnen cada tres meses, pero la inspección la realizan todos los días.
Existe un personal que supervisa la plataforma de estacionamientos en la pista, recoge animales muertos como culebras y ratones para evitar que los gallinazos se acerquen , también tiene operativos para dispersarlos utilizando pistolas especiales, a las que se le conecta una bombita.
Si las aves son reincidentes se procede a matarlas.
También existe un control a nivel internacional, que se encarga de avisar a todos los aeropuertos sobre la migración de aves.
En el mes de octubre, noviembre y diciembre un total de 2 millones de gallinazos se desplazaron por el espacio aéreo panameño hacia Sudamérica.
El retorno de estas aves hacia México y California se espera para mediadios de marzo y abril.
El control de estas aves (gallinazos de la especie Coragyps atratus, garzas bueyeras) está regulado por la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), que autoriza a la Autoridad de Aeronaútica Civil (AAC). También participa el Servicio Aéreo Nacional (SAN).
Jaén indica que no abaten a los talingos y los changos, sólo los dispersan.
Además, está prohibido matar aves migratorias como los gallinazos de las especies Sarcoramphus papa (Gallinazo Rey) y Cathartes burrovianus (pequeño gallinazo de cabeza amarilla).
La inspección también consiste en romper la cadena alimentaria de los gallinazos, controlando los roedores en las áreas del aeropuerto; se les coloca un veneno (raticida) que les provoca una hemorragia interna, luego estas abren un hueco, se entierran y no generan malos olores.
De esta manera se evita el acercamiento de las aves. Además se realizan fumigaciones para matar insectos. Los animales que se encuentren muertos son enterrados o llevados al incinerador.
En el 2004 en el Aeropuerto Internacional de Tocumen ocurrieron 13 impactos con aves, 65% corresponden a gallinazos, otras son búhos y garzas bueyeras.