Una sola fila en la primaria, mujeres con tubos de ensayo en los textos de enseñanza y una masiva presencia femenina en la Universidad de Panamá es más de lo que nuestras predecesoras imaginaron.
Sin embargo, aún persiste la desigualdad, la que Lydia Gordón de Isaacs enfrenta con la frase "hay que trabajar". La directora del Instituto de la Mujer de la Universidad de Panamá admite sentirse satisfecha de la labor realizada en pro de las reivindicaciones femeninas desde esta "tribuna".
A su oficina se llega tras atravesar una galería de fotos en las que destacan mujeres como Clara González, quienes contra los prejuicios de su época lucharon por la igualdad de oportunidades.
Allí, la especialista en Enfermería conversó con Panamá América sobre los adelantos educativos, de los que disponen hoy las mujeres.
PA: ¿Qué ventajas tienen las mujeres hoy que no tuvieron sus antecesoras?
LGI: Hoy la mujer puede estudiar y ejercer sin limitaciones, ahora depende de nosotras. Hay que trabajar para que el salario sea igual al trabajo y por el acceso de las mujeres a los puestos más altos dentro de las empresas "porque están preparadas".
PA: Se dice todavía que las mujeres estudian mientras el hombre "busca el pan"
LGI: Así era el modelo patriarcal, pero eso ha cambiado muchísimo.
Las mujeres cumplen una "triple jornada". Trabajan ocho horas, estudian y luego se dedican a los quehaceres de la casa y ni hablar de la "cuarta jornada", que debe cumplir con su pareja.
Sobre la formación académica, a Gordón de Isaacs le complace ver derribarse estereotipos.
PA: ¿Por qué es importante el lenguaje "no sexista"?
LGI: A través del lenguaje transmitimos el modelo patriarcal. El español es masculino, por ejemplo, al museo nacional se le llamó "del Hombre Panameño".
El lenguaje ha "invisibilizado". "Desde la educación, vamos a empezar cambiando todo esto", se busca que las mujeres ya no salgan barriendo; es un trabajo duro.
PA: En educación superior ¿cuántos estudiantes son del sexo femenino?
LGI: Tenemos en la Universidad de Panamá más de 74, 000 estudiantes registrados en la última matrícula. Siendo así, la proporción es de tres mujeres por cada hombre.