El ministro de Gobierno y Justicia, José Raúl Mulino, admitió ayer que “bala contra bala, no vamos a poder acabar con las pandillas", por lo cual se buscan otras estrategias que incluyan la pacificación de estos grupos.
Sostuvo que se trata de un problema muy complejo, que tampoco se resolverá con titulares en los periódicos, cuñas o más “raiting” en los noticieros de televisión.
"Bajemos el protagonismo", pidió el ministro Mulino a los medios de comunicación social y adelantó que se trabaja en estrategias conjuntas del Gobierno para sacar a la juventud de las pandillas.
Afirmó que como jefe de la seguridad nacional, no puede discutir o adelantar las estrategias a ejecutar en público.
También restó importancia a las críticas que le hacen los medios de comunicación por su actuación.
El funcionario insistió en que los meses de gestión al frente de este ministerio, ha podido percatarse que en el fondo de las acciones de los pandilleros hay un deseo de paz, pero que lamentablemente no pueden salir de este mundo.
“La situación es tal que hoy, los pandilleros, no se matan entre sí, prefieren dejarse vivos”, agregó.
Nuevo armamento.
En tanto, el director de la Policía Nacional, Gustavo Pérez, afirmó que ya han realizado un inventario de las armas con las que cuenta la institución, a fin de reemplazarlas.
Ahora, con el inventario real de las armas, van a contactar a las compañías fabricantes, pues se pretende canjearlas por nuevas.
El cambio o la compra de las nuevas armas incluiría el reemplazo de revólveres por pistolas, a fin de contar con armamento más moderno.
“Lo que se persigue es dotar a las unidades de la Policía Nacional de armas modernas que les permitan a los agentes de la institución estar en mejor condición para enfrentar a los delincuentes”, precisó.